sábado, 17 de abril de 2021
Boicot a las "elecciones" de Ortega
martes, 13 de abril de 2021
Dos bandos
lunes, 12 de abril de 2021
Vos, la peor de todos (y todas)
No creo que merezca la pena nombrar a ninguno de los "candidatos" legitimadores de Ortega en esta "elección", creo que lo que corresponde es denunciar esta horrible Opera Buffa y que referirse a los candidatos les dignifica. Sin embargo, voy a hacer ahora una excepción, pues hay cosas que colman la paciencia de cualquiera y yo no soy Job, el de la proverbial paciencia.
En honor a la verdad quizás no sea la Chamorro la peor de todos los candidatos, quizás está empatada con el tal Cruz, ese estadounidense lamebotas (diría que lame otras cosas, pero la decencia y las reglas de FB me lo impiden), no obstante, es ella quien en este circo electoral ha hecho a mi juicio el peor acto de descaro y sumisión ante el tirano. Ella se vanagloria de haber sido cómplice del pacto aquel que en 1990 firmara su marido con los dos Ortega en representación del gobierno de la señora Barrios de Chamorro y que traicionando los deseos del pueblo nicaragüense, regresó a los Ortega el poder que habían perdido en las urnas, permitió a los apaleados y odiados sandinistas robarse miles de millones de dólares pertenecientes a la nación y permitió que el ahora dictador sobreviviera políticamente. Por medio de aquel abominable pacto la familia Chamorro abrió el camino a esta dictadura.
"Nosotros le dimos una salida digna -dice ella, sonriendo a la cámara, sonriendo para Ortega- y lo volveremos a hacer". Eso, señora mía, es el colmo del descaro y su antidictatorial padre si estuviera vivo, habría caído muerto al escucharla. Es el colmo del descaro pues ella no apela al pueblo nicaragüense pidiéndole apoyar su candidatura, no, ella le coquetea al dictador genocida ofreciéndose como la mejor opción para que Ortega deje la dirección del poder ejecutivo y se baje de su por ahora incómoda silla conservando todo su dinero y todo su poder, como aquella vez.
Ella sabe muy bien cómo funciona eso de los pactos y sabe que a fin de cuentas es Ortega quien determina quién ganará la elección de noviembre, pues es su Consejo Supremo Electoral, que le es fiel como un perro, quien las organiza siguiendo las reglas de Ortega y siguiendo en cada paso la voluntad del amo.
No, lo mío no es misoginia, no me vengan con ese cuento. El colaboracionismo no tiene sexo ni género y si me refiero a la señora Chamorro y no a los demás es porque de entre todos los suspirantes presidenciales es ella quien parece ser la elegida del tirano. Pero claro, las cosas pueden cambiar, pues como he dicho antes, esto no es una elección, este es un juego de sillas en los que quedarán sentados serán aquellos que bailen mejor la música del dictador, juez supremo que decidirá quién quedará sentado en cada silla y quién no.
miércoles, 17 de marzo de 2021
Elecciones en Democracia
Hoy voy a salirme de la línea de este blog y voy a hablarles de otra cosa que me parece interesante. Quizás a ustedes también.
Hoy hubo elecciones a la Cámara de Representantes de Holanda (nombre oficial: Países Bajos), el país al que el destino me llevó a vivir, y si usted andaba hoy por aquí como turista ni siquiera se habrá dado cuenta de que un nuevo gobierno se elige el día de hoy. Es que las elecciones se producen sin mucha bulla. No hay grandes concentraciones con candidatos que prometen puentes y ríos, no hay pintas en los muros, no hay pancartas. No hay nacatamal, no hay guaro, no hay buses arrastrando votantes. A quienes viven en países con procesos electorales de pasiones encendidas, en las que corre el alcohol y con frecuencia también la sangre, estas elecciones les parecerán de lo más aburridas. Pero es que quizás el aburrimiento es una cosa deseable cuando de escoger a nuestros representantes se trata. Déjeme ilustrar lo que digo con algunas fotos que hice hoy y en los días pasados.
El pase de votación
La alcaldía lleva el registro de los ciudadanos que tienen la edad reglamentaria para votar y mínimo dos semanas antes de las elecciones, cada votante recibe por correo de la alcaldía en la que se encuentra registrado un "pase para votar". En este caso el nombre, la dirección y otros datos del pase de la foto han sido cubiertos por aquello de la privacidad. Este documento, junto con una identificación, deberá ser presentado en el local de votación el día de la elección. Cuando tu identidad ha sido comprobada, a cambio de este pase recibirás la boleta de votación.
La lista de candidatos
Unos días antes de la elección recibís también por correo, la lista de candidatos. Como verás aquí abajo, es una lista enorme pues este año participan en la elección 37 partidos o agrupaciones electorales que compiten por las 150 sillas de la Cámara de Representantes. En el distrito electoral en que yo vivo se presentan 30 partidos.
Para que te hagas una idea del tamaño he puesto un lapicero. Este es solo el anverso, al reverso hay más nombres. La boleta de votación contendrá en una sola cara todos estos nombres ordenados en la columna correspondiente y a la par de cada nombre habrá un circulito que el votante deberá llenar para el candidato de su elección con un lápiz rojo que recibirá en el centro de votación. Solo podrás votar por un candidato y llenar entonces un circulito nada más. No tiene que ser necesariamente por el primero que aparece en cada lista (o "lijstrekker", que se traduciría como "el que jala la lista") y que es el líder de cada agrupación. De esta manera, los votantes tienen la posibilidad de reordenar la lista de su partido.
La propaganda electoral
Ya les dije que no hay pintas ni pancartas, eso que ven ahí es lo que más se le parece. En una de las entradas de la ciudad en la que vivo, por la que paso cada día al ir a mi trabajo, a la par de un parque, se podía ver en los días previos a la elección ese mural (no sé como llamarlo) conteniendo posters de algunos de los partidos en la contienda. Los interesados se detienen y miran. No sé si en alguna otra de las entradas a la ciudad habrá otro esperpento como este y como ustedes no me pagan para andar de aquí para allá no voy a ir a averiguarlo. Esta imagen se repite por pueblos y ciudades.
En una parada de buses, muy cercana a este mural vi también el poster que les muestro acá abajo. Usualmente lo que ocupa ese espacio son anuncios de compañías telefónicas, o de vacaciones maravillosas, o champús que dejan el pelo suave como la seda, pero hoy estaba la foto de Mark Rutte, Primer Ministro y candidato principal del VVD, Partido por la Libertad y la Democracia que es un partido conservador-liberal (no me pidan que se los explique, búsquenlo en Wikipedia) y que probablemente ganará la mayoría de los escaños en esta elección al igual que la vez pasada. No, no hablo de más de 75 escaños, eso no ocurre en Holanda, hablo de que obtendrá quizás un poco más de los 34 escaños que obtuvo en las elecciones del 2017, más escaños que cualquier otro partido. En este país, el gobierno se forma por una coalición de partidos, presidida por el partido mayoritario y usualmente formada con los partidos que le siguen en número de escaños.
El día de la elección
Las elecciones a la Cámara de representantes se producen por ley cada cuatro años, o antes, si el gobierno cayera por alguna razón. Se hacen usualmente en un miércoles en marzo o en mayo. La última elección fue en marzo de 2017. La vida sigue su curso normal el día de la elección. No es un día libre. Los centros de votación se abren desde las 7:30 de la mañana hasta las nueve de la noche para que la gente que trabaja pueda votar antes o después de su trabajo. Si por alguna razón fuese difícil para el votante votar antes o después de su trabajo, tiene derecho a pedir libre hasta un máximo de dos horas para ir a votar.
Esta foto, de la elección de 2017 y tomada con permiso de las personas en ella, muestra el personal típico de un centro de votación. Son voluntarios, no son miembros de ningún partido, o si lo son no están ahí representándolo, están es su carácter particular. Son usualmente personas jubiladas, o jóvenes con tiempo libre.
Este año, por causa del Covid-19 hubo cambios apreciables en la manera en que transcurre el día de la elección. Los locales de votación son este año espacios más grandes y bien ventilados. Además, el período de votación se extendió a tres días. Los primeros dos días fueron para las personas más vulnerables. También se implementó la votación por correo. Por otro lado, normalmente es siempre posible que si no podés acudir al centro de votación podés autorizar a una persona a votar en tu representación. En el reverso del pase escribís entonces el nombre de quien te representará y esta persona, presentando el pase con tu autorización junto con una copia de tu identificación podrá votar por vos. Por lo que pude averiguar, esta posibilidad parece haber sido utilizada este año más que otros años. En la foto de abajo puede apreciarse como se veía esta tarde un centro de votación instalado en un gimnasio. Esta vez todos tenían una mascarilla y los encargados eran gente joven, menos vulnerables al virus.
Ya es muy tarde en la noche así que lo dejo hasta aquí. Quizás continuaré mañana, pero no lo prometo. Para quienes tienen interés les recomiendo seguir este enlace a una página de wikipedia con información sobre estas elecciones. Antes de irme voy a escribir aún un par de cosas que considero importantes.
¿Cómo se forma el gobierno?
Para decirlo a grosso modo, una vez que se conoce el resultado de la elección, el partido que ha obtenido la mayoría de los votos entrará en plática con los partidos que obtuvieron más votos para formar un gobierno en coalición con ellos pues para poder llevar adelante sus planes necesitará contar con mayoría en el parlamento. Los planes y programas de cada partido se ajustan entonces los unos con los otros hasta llegar a un acuerdo de gobierno que será el norte de la coalición, su biblia. Del partido con más votos saldrá el Primer Ministro o Ministro Presidente. De su partido y de los otros partidos en la coalición saldrán los miembros del gabinete. Cada partido en la coalición tendrá un vice-primer ministro.
Un par de observaciones finales
Las elecciones son parte importante de la democracia, pero no son toda la democracia. La gente en este país está muy clara de eso, a diferencia de países en los que las élites han tenido éxito en convencer a los pueblos que elecciones es igual a democracia, que la democracia es eso nada más, una elección. Pero la democracia es más, mucho más que una elección, es poder de la ciudadanía que se manifiesta en la sociedad en mil diferentes formas en la vida diaria. La democracia es entonces más que un sistema de gobierno, es una forma de vida.
La democracia no termina con las elecciones. En países en los que se confunde democracia con elecciones y nada más, una vez que las elecciones terminan termina también el poder del ciudadano. Quienes han sido electos hacen a partir de ese momento lo que se les viene en gana, con poco o ningún control de los votantes. La elección es vista como carta blanca para los electos. En países de democracia madura como los Países Bajos, la elección no es el final del camino sino su inicio. Los electores han votado por un programa, por unos planes y exigirán a partir de entonces su cumplimiento y lo vigilarán constantemente.
martes, 2 de febrero de 2021
Unas pocas verdades sobre las elecciones
Las
cosas que en esta nota escribo son cosas que muchos hemos dicho ya
desde mucho antes de abril del 2018 y hemos repetido una y otra vez
en los casi tres años transcurridos desde entonces. A estas alturas
todos deberían saber esto que aquí escribo pero comunicándome por
aquí y por allá con nicas de todas partes y leyendo los comentarios
que circulan en las redes, me doy cuenta de que hay muchas personas
que parecen desconocerlas. Para ellas escribo esta nota, lo más
sencillamente que pueda para ver si de ese modo entienden al fin que las elecciones que vienen son un engaño nada más, un truco de Ortega para conservar su poder y su fortuna. Las elecciones no cambiarán nada, quizás sólo cambie la apariencia de las cosas, que detrás del disfraz serán las mismas de siempre.
El poder no se rifa. Allá a finales de la década de 1980 mucha gente decía a Ortega que ganaría de calle si iba a elecciones y él estaba convencido de que así sería de tal modo que se sorprendió cuando perdió las de 1990, que no estuvieron bajo su control y fueron limpias. Adicto al poder ya desde entonces, aquel hombre casi cayó muerto de tristeza (busque si no me cree las fotos de aquella época). Habrá sido entonces que Ortega decidió que al obtener de nuevo la presidencia no sometería nunca más su poder al juicio de las volubles masas, y cuando finalmente subió de nuevo a la presidencia, se construyó un organismo electoral a su imagen y semejanza para garantizarse que él y solo él decidiría quién ganaría y quién perdería toda elección que se realizara en el país. Una vez de regreso en la silla que tanto le gusta hizo eso precisamente, se creo un Consejo Supremo Electoral que le obedece ciegamente.
El ejecutivo se puede prestar. Ortega ha estudiado y copiado a los dictadores que mangonearon Nicaragua antes que él y probablemente a otros de otros países y sabe que a veces, para asegurar la propia tranquilidad y a veces la sobrevivencia, es necesario fingirse demócrata y dejar que se haga cargo del ejecutivo alguien que parezca independiente, alguien que será llamado presidente pero no tendrá el poder pues ese permanecerá en las manos del dictador. Así, el o la presidente estará a cargo del ejecutivo mientras el ejército y la policía y hasta la Asamblea Nacional seguramente, permanecerán fieles y obedientes a Ortega, quien además de los órganos formales dirige un ejército de paramilitares y tiene sus propios aparatos de inteligencia y control. No importa si la persona que gana la elección es cristiana o es atea, en su corazón será Orteguista.
Mientras sea el Consejo Supremo Electoral de Ortega quien las organice, en Nicaragua no habrá elecciones. Serán otra cosa pero no serán elecciones, por más que las llamen de este modo. Serán una enorme farsa realizada con la complicidad de organismos regionales afines al sandinismo para guardar las apariencias frente a la comunidad internacional y para hacer creer a los nicaragüenses ingenuos que en realidad se hizo una elección y que los votos fueron contados, pero no será nada más que eso: una farsa enorme, una burla dolorosa al país todo y especialmente a la memoria de quienes murieron enfrentando a la dictadura o están presos o en el duro exilio. Por supuesto, para garantizar que se produzcan elecciones limpias se necesitaría de muchas otras acciones que van más allá de solo transformar de raíz el organismo electoral y reformar la ley electoral, pero no voy a referirme a ellas aquí pues esta nota sería entonces demasiado extensa.
En Nicaragua los votos ni cuentan ni se cuentan. Desde que Ortega se apoderó por completo del Consejo Supremo Electoral, los resultados de las “elecciones” llevadas a cabo por este organismo están determinados antes de que ellas se produzcan. Se conoce de antemano cuántos votos se anunciará que obtuvo cada cual, se sabe quién “ganará” y quién “perderá” y se acomodan las cifras de votos para que se correspondan con el resultado deseado. No importa por quien votés, tu voto no cuenta, no sirve para nada, es menos valioso que la hoja de plátano de un nacatamal ya comido. Hay mil y un trucos que los sandinistas a todos los niveles utilizan, unos más burdos y descarados que otros, para procurar esconder la manipulación de las cifras, desde las urnas de votación hasta el lugar central de cómputo de los datos. Al final, las cifras anunciadas no se corresponden para nada con la realidad de la votación.
Ortega no confía en nadie, ni siquiera en aquellos que le juran lealtad y le dicen señor, señor. Por eso, incluso en aquellos lugares donde tiene simpatizantes y quizás ganaría si la elección fuese limpia, el número de votos obtenidos por cada uno de los “candidatos” no se deja al azar y es establecido de antemano, no importa si los electores votaron por Ortega o por cualquier otro. Ortega tiene alergia al voto popular. Ya una vez fue desagradablemente sorprendido y no quiere volver a sufrirlo y no lo sufrirá. El resultado de la elección estará arreglado de antemano y será el que Ortega ordene y ningún otro.
Todos los candidatos son colaboracionistas. Todos los candidatos y todas las candidatas saben bien estas cosas que estoy diciéndole (aquí uso el lenguaje inclusivo para que no se escondan las desvergonzadas detrás del lenguaje patriarcal). Todos y todas saben que participando en la “elección” están legitimando al gobierno de Ortega, dándole una mano de pintura democrática, pero no les importa. Les importa más la ganancia personal pues todos ellos y ellas ganan, aunque no salgan “electos” al cargo que persiguen. Es igual con quienes están detrás de cada candidato o candidata, todos y todas van buscando el beneficio personal, un empleo, una teta de la escuálida vaca del erario para pegarse a ella. En Nicaragua la dignidad se vende y se compra como en una pulpería. Como dicen algunos “mejor que me digan piñatero y no pobre” y allá van todos y todas con mucho entusiasmo detrás de la piñata de la fiesta electorera, una fiesta, vale decirlo, que como siempre es pagada con los bienes del pueblo.
Todos son candidatos de la dictadura. Sí, en las elecciones participarán únicamente aquellos candidatos y candidatas que cuenten con la venia “del hombre”. Todos han sido puestos en la balanza y aquellos grupos políticos y candidatos que no den el peso y el dictador no apruebe quedarán fuera del juego. Su consejo electoral da y quita personerías jurídicas e inhabilita candidatos a todos los niveles según le manda Ortega.
La campaña electoral es una farsa. Las concentraciones, las marchas y otros actos públicos son escenas nada más del teatro del engaño electoral. Sirven para guardar las apariencias y son también elementos para la negociación con Ortega, para procurar convencerle de dar más votos a unos que a otros. Es coqueteo puro con el viejo tirano, con “coyoles”, por más que en los discursos se le digan pestes. Es también engaño al pueblo humilde, utilización descarada, impúdica manipulación de sus sentimientos.
Nadie defenderá tu voto. Aquellos que dicen que después de las elecciones van “a defender el voto” son canallas nada más, cínicos y perversos. Saben que el voto de usted no vale nada, que es papel mojado. Ellos y ellas saben que lo que aquí escribo es la pura verdad y sin embargo pretenden embaucarlo a usted y quizás, para la conveniencia de ellos y en el colmo de la crueldad hasta llegarán a instigarlo para que vaya usted a enfrentarse con los sicarios de la dictadura “a defender su voto”.
El voto se defiende antes de depositarlo, luchando por derrocar a la dictadura y para crear luego las condiciones para realizar unas elecciones verdaderamente libres y limpias. Una vez que se entra al juego de Ortega y se aceptan sus reglas no hay manera de cambiar el resultado, los participantes de esa ópera bufa lo saben muy bien.
Antes y después, como siempre, habrá pacto. Lo he dicho repetidas veces, gracias al pacto que los hermanos Ortega, en ese entonces juntos aún, hicieran con su agente encubierto Antonio Lacayo, yerno de la señora Violeta Barrios vda. de Chamorro, se mandaron a la basura los votos del pueblo que la habían elegido presidente y se les regresó a los Ortega el poder que habían perdido. Además de eso, se les permitió a ellos y sus allegados alzarse con miles de millones de dólares que pertenecían al pueblo de tal modo que abandonaron el gobierno felices, ricos y gordos como cerdos cebados. Los pactos son siempre escamoteo del poder popular. Fuera de los ojos de las gentes se desarma, se desnuda al pueblo y se le quita todo poder, pues el poder, para las élites, es cosa demasiado fina como para dársela al vulgo. “Las perlas no son para los cerdos”, dicen, citando a Mateo sin saberlo.
Antes y después de las “elecciones” se negociarán las carnes del pueblo, se repartirán los cargos y Ortega, el dueño del poder, dará a cada uno un pedacito, no mucho, quedándose el mismo con la parte del león.
Las elecciones de Ortega solo le sirven a Ortega, le dan oxígeno a la moribunda dictadura. Aquellos que en ellas participan no están haciéndole ningún favor al pueblo, todo lo contrario, solo están garantizando una dictadura per saecula saeculorem.
Aquí termino. Podría decir más, pero no es necesario, creo que basta con lo que aquí escribo para entender que esas elecciones no cambian nada y que con ellas no se derrotará a la dictadura sino que por el contrario, se la fortalecerá. Esos discursos triunfalistas de los candidatos son una vergüenza pues ya saben a qué conduce toda esta farsa. Todos los espacios han sido cerrados, es su parcela, es su maizal, y Ortega no dejará escapar chancho con mazorca.
sábado, 2 de mayo de 2020
El país de los Ortega









