jueves, 21 de marzo de 2019

El pacto Ortega-Tünnermann


Me pregunto cómo será conocido en el futuro este nuevo pacto que en sus partes más gruesas ha sido acordado ya, no en esa mesa donde se sientan los segundones de la dictadura y los segundones del ‘gran capital’, pues eso es sólo una pantalla, sino en otras mesas, floridas y olorosas, por otros actores, por quienes manejan los hilos detrás del escenario. ¿Será que lo llamaremos 'Pacto Ortega-Tünnermann' o será 'Tünnermann-Ortega'? Como sea, si los dejamos hacer, pasará a la historia como un pacto más, otro arreglo reminiscente de una vieja escoria como dice la canción.

Si dejamos que ese arreglo se consume, será la de ayer otra fecha triste para la Historia de Nicaragua junto a la del pacto del Espino Negro, del Kupia-Kumi de Somoza y Agüero, del pacto Ortega-Lacayo, del Ortega-Alemán, entre otros tantos pactos para desmovilizar al pueblo, para sacarlo del juego y arreglarse las élites allá arriba, donde vuelan los zopilotes, lejos del polvo y del sudor de los pobres. Esa foto que publicaron de la mesa de negociación es la foto de la traición, de la ignominia. Del robo de las esperanzas de un pueblo victorioso, que ganó la 'guerra cívica' y la está perdiendo en esa mesa. Ninguno de los ahí sentados y alrededor de esa mesa es inocente, ningún dialogante, ni Rosadilla, ni el Nuncio. Delincuentes unos, cómplices los otros. Todos ahí saben bien lo que están haciendo, se están adueñando de la victoria del pueblo y arreglándose con Ortega. Permitiéndole quedarse, pues eso es lo que están haciendo ahí, están cerrando las posibilidades de democratizar el país, de salir de este ciclo de guerras y dictaduras. Están cerrando las puertas a la justicia, a la libertad, a la paz. ¡Qué día más triste!

Ahí se está cometiendo un crímen, a la vista de todos. Un grupo de personas que nadie eligió se han arrogado el derecho de decidir a espaldas del pueblo cosas que no tienen autorización para decidir y que perjudica al pueblo. Están destrozando las esperanzas de un pueblo que ha puesto cientos de muertos, de presos y presas, de miles de heridos, de miles que han debido huir, de millones de vidas afectadas, un pueblo que ha pagado un precio enorme para salir del inmundo pantano al que esos mismos que ahora están ahí sentados lo han metido. En ese diálogo no está la agenda del pueblo. Hay otras agendas, pero la del pueblo brilla por su ausencia. Para los dialogantes, los presos y el pueblo sólo somos moneda de cambio y conceptos.

Solo voy a referirme en este momento a un párrafo del comunicado conjunto del gobierno de Ortega y la ‘Alianza Cívica’. Había dicho la ‘alianza’ que no regresaría a la mesa de negociación si no se soltaba a los presos y regresó en secreto y en secreto hizo arreglos. Mire usted, la dictadura ha impuesto y la ‘alianza’ dizque ‘cívica’ ha aceptado, que soltará a los presos políticos ‘dentro de un plazo máximo de 90 días, de conformidad con el ordenamiento jurídico del país...’. Vea, para empezar la dictadura ni siquiera dice desde cuándo empezara a contarse ese plazo, lo que desde ya lo extiende, no sabemos cuánto, y acepta la ‘alianza’ que la liberación se dé ‘de conformidad con el ordenamiento jurídico del país’. ¡Cómo si los secuestrados hubieran sido apresados y juzgados siguiendo un ordenamiento jurídico! Hasta el menos lúcido sabe que la gente fue apresada y juzgada del modo que se le dio la gana a los Ortega, sin apego a ley alguna humana o divina y ahora citan un marco jurídico que han escupido, pisoteado y violado de mil maneras. Con su proceder, aceptando este párrafo, la ‘alianza’ otorga legitimidad además al apresamiento de tanta gente, da la razón a Ortega de que lo que hubo fue un intento de golpe, que los presos fueron golpistas y que tenía razón para apresarlos. ¡Por Dios! los negociadores de la alianza o son estúpidos o se hacen, pero cuidado: la estupidez nunca ha sido excusa para el crimen. ¿Será que la amnistía que la ‘alianza’ se propone conceder a Ortega cubrirá también a los miembros de la ‘alianza’ misma? Dijimos que no utilizaríamos a los presos como piezas de negociación y eso es exactamente lo que están la ‘alianza’ y Ortega haciendo ahora. Los presos deben salir, todos y ya. Suelten los rehenes, ya.

Los empresarios le aceptan a Ortega que se tome noventa días para soltar a los presos porque no hay ninguno de los suyos en la cárcel, porque no les importa el sufrimiento de la gente. Le están dando 90 días (¿o fueron 60 entonces?) como los que le dio Antonio Lacayo en 1990 en aquel otro pacto, y ya sabemos lo que hizo Ortega con esos días de transición del gobierno sandinista al de doña Violeta. Le dio vuelta a todo y además de hacer una gran piñata para él y su gente con los bienes del pueblo se organizó de tal modo que desde entonces gobernó desde abajo hasta llegar ahí donde ahora se encuentra. De perdedor salió entonces como vencedor. Entonces como ahora se decía que era eso o el caos, que era entendimiento con Ortega o guerra. Entonces, como ahora, le metieron el mono al pueblo. Creo que ya es hora de desconocer ese 'diálogo' y esos traficantes del dolor de nuestra gente.

Hoy, otra vez, están matando a la democracia apenas salida del vientre del pueblo.


domingo, 17 de marzo de 2019

Dinosaurios


Que en Nicaragua todos los políticos son corruptos, nos dicen, y muchos lo afirmamos a pies juntillas. No es cierto, por más que la gente lo diga y lo repitamos como loros. Entiéndalo usted: no es cierto. Es del interés de la dictadura que creamos eso pues si todos son corruptos da lo mismo quién esté en el poder ¿no? Nos quieren desmovilizar diciéndonos eso, nos quieren hacer creer que no vale la pena luchar pues al fin y al cabo todos son zorros del mismo piñal y una vez allá arriba harán lo mismo que el que ahora está allá. No es cierto y se lo digo otra vez para que lo repita usted como un mantra hasta que se le pegue en la cabeza. Es cierto que abunda la corrupción entre los políticos del paisito y que la honradez, la rectitud, la honestidad son cualidades muy escasas, pero no son completamente inexistentes. Hay gente honrada en Nicaragua, políticos y no políticos. No todo está perdido. Claro, a los políticos honrados no los encontrará usted practicando ese jueguito sucio de la dictadura que ellos llaman ‘política’. No, los políticos honrados están fuera del juego. Han sido excluidos, vilipendiados, desacreditados, tildados de locos, víctimas de campañas dirigidas a bajarles el piso, a hacer que usted crea que es cierto, que ellas y ellos también son corruptos. La dictadura no sólo tiene sicarios que matan con armas de fuego, los hay que matan con la pluma, con el cuecho, en el programa radial, en la plática del mercado. Destruyen honras, asesinan caracteres. Chanchos que son, tiran lodo por aquí y por allá, enlodando a la gente honesta pues la honestidad es su enemiga mortal.

El otro día una muy querida amiga mía finalizó una conversación nuestra de WhatsApp con esta frase “Fuera todos los Dinosaurios. TODOS.”. Se refería a los políticos viejos, como si los años por arte de magia te convirtieran en dinosaurio. No todos los políticos viejos son “dinosaurios” es decir, gente que tiene ideas políticas de otros tiempos, ideas anticuadas, visiones del mundo que no se corresponden con la realidad del mundo moderno, que se quedaron allá, en algún oscuro rincón del pasado. Yo le digo: hay viejos políticos con ideas más jóvenes y frescas que muchos jovencitos que andan por ahí desperdigando ideas retrógradas haciendo uso de los más modernos medios de transmisión del pensamiento. La edad avanzada no te convierte en dinosaurio ni la juventud te libra de convertirte en uno, veamos si no esos jovencitos de la llamada JS aferrándose a un antiguo mundo que nunca existió y transmitiendo formas de pensar de la edad media. Esos son dinosaurios y no algunos viejos políticos que encuentro por ahí expresando fresquísimas ideas sobre maravillosos mundos del futuro y cómo podemos construirlos.

Tienen muchísimo mérito los jóvenes que pusieron en evidencia, para que todos lo viéramos, el horroroso rostro de la dictadura, al alzarse cívicamente y ser reprimidos a sangre y fuego por una pareja y su clan que parece odiar a la nación toda. Esos jóvenes son héroes y su gesta será por siempre recordada, pero antes que ellos, viejos políticos que han luchado toda su vida contra esta dictadura y otras que la precedieron anduvieron por ahí advirtiendo por años de estas cosas, diciendo que esto llegaría, que era necesario acabar con la dictadura antes de que ella acabara con nosotros. Pero los vimos como locos, los rechazamos como a esos religiosos que van de puerta en puerta anunciando la segunda venida de Cristo. No les creímos, no los escuchamos. ‘Viejos locos’ dijimos, ‘la fumaron verde’ dijimos, hasta que un día de abril empezó a ocurrir lo que ya sabemos y la dictadura mostró su horrible rostro criminal. Un rostro que ellos ya habían visto, mucho antes que nosotros.

Ojala hubiésemos escuchado y tomado en serio las advertencias de esos viejos sabios, pero no lo hicimos, oímos sus voces como quien oye llover, predicaron en el desierto. No es culpa de ellos que no les escucháramos entonces. Quizás ahora habrá que escucharles, pero habrá primero que identificarlos. No, no hablo de ninguno de los ‘dialogantes’ de la ‘alianza cívica’, desde aquí lo que yo puedo ver ahí son viejos y no tan viejos dinosaurios de fósiles ideas y oscuros intereses. Quizás me equivoco, no será mi primera vez. El tiempo lo dirá.


Acerca de la imagen:
Creator:Dmitry Bogdanov [CC BY 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/3.0)]

martes, 12 de marzo de 2019

¿Y ahora?


Parece que la Alianza Cívica ha estado finalmente prestando atención a las cosas que la población dice. Por eso le dijeron a Ortega que no van a sentarse y seguir con el diálogo mientras el gobierno no dé ‘muestras contundentes para encontrar soluciones integrales a la crisis que vive el país y que contribuyan al ambiente de paz’. En ese su comunicado mal redactado y confuso (¿cómo es que son tan inteligentes?) piden, pues no se atreven a exigir: 1. que suelten a los presos políticos, 2. que cese la represión y los secuestros, 3. que traten bien a los presos (y esto se contradice con el punto 1, ya les dije, no saben escribir) 4. cese del hostigamiento a las familias de los detenidos. Estas son las muestras contundentes que piden.

Parece que ustedes, los dialogantes, creen que eso es suficiente, pero no lo es ¿en serio tenemos que explicarles todo? ¡Por Dios! ¿De dónde los sacaron a ustedes? Si no saben cómo se juega este juego apártense y dejen que otros mejores que ustedes ocupen el lugar que ustedes ahora ocupan. Si no ayudan no estorben. Pero bueno, ahora de lo que se trata es de no ponerse nerviosos, respirar hondo y resistir la tentación de regresar a esa mesa del diálogo que tanto les gusta, pues es Ortega quien sufre cuando no hay diálogo, ustedes no tienen por qué sufrir, paren de sufrir, ustedes hágannos caso y quédense tranquilos. Ahora se trata de mantener la palabra, pero no sólo eso, ahora hay que subir la parada pues si no no llegamos a nada. Ahora hay que ponerle un plazo al tirano y decirle que si para tal fecha no ha cumplido le vamos a parar el país, por ejemplo y nadie va a salir de sus casas hasta que no haya cumplido. Carburen, piensen por dónde lo pueden golpear. Hay que darle vuelta a la mesa, ahora son ustedes los que ponen las reglas. Es el pueblo quien manda y ustedes cuentan con el mandato del pueblo.

Mientras esperan, vayan y reúnanse con la UNAB, que fue quien les dio a ustedes el mandato de representarles en el diálogo ¿se acuerdan? No se hagan los chanchos. Vayan, que seguramente la UNAB querrá ampliar ese grupito de ustedes, quizás cambiar a algunos. Demasiado perfume, demasiado riquito, demasiado varón. Hay que meter a alguna de esas mujeres fieras que andan por ahí, que a diferencia de ustedes no le tienen miedo ni al trompudo ni a su esperpento y le van a decir a esos payasos del otro lado unas cuantas verdades y los van a hacer temblar y orinarse en los pantalones. Talvez la UNAB meterá a los campeches. Si las cosas van bien Medardo saldrá pronto, doña Chica regresará así que pueden ponerlos a ellos y sacar a Chanito, que es viejo amor de Ortega, pueden sacar a Tunnermann que es demasiado suavecito él y meter un par de estudiantes, de esos que hay que frenar más bien y no empujar como a ustedes. Vayan pues y hablen con la UNAB. Vayan sin miedo.

Y por favor: pónganse de acuerdo y preparen una agenda. Redacten un documento en el que ponen en claro que es lo que quieren alcanzar. No dejen que se les vayan arriba el trompudo y sus payasos que no les llegan a ustedes ni a las rodillas.

Como decía en un post anterior pienso que habría que mandar este diálogo al carajo, pero como yo no soy quien decide aquí y ustedes están que rascan por seguir con esto pues ni modo, habrá que seguir cuando el trompudo haya cumplido con lo que ustedes le pidieron. No sé si se dieron cuenta de lo que hicieron pero ahora no pueden ustedes ir a sentarse sin que el tirano dé esas muestras contundentes que ustedes han pedido. Si se sientan cuando Ortega no ha cumplido habrán perdido. Hagan caso a la gente pues la gente es la fuerza de ustedes, agarren coraje que no están solos, estamos detrás de ustedes. Por más bonitos que ustedes fueran, en ese diálogo, sin nosotros ustedes no pintan nada. Eso por aclaración. Y aquí les va mi compasión pues ese trabajo de ustedes no es fácil. No hay hostilidad en este mi escrito, solo cariño. Saludos pues.

domingo, 10 de marzo de 2019

Solo, en su laberinto


Ahora se encuentra con la soga al cuello, asfixiándose, baba nauseabunda saliendo por la comisura de su hedionda boca, su venenosa lengua luchando por no salir. Ahora quiere hablar. Que no tenemos nada que hablar hay que decirle. ‘Ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente’ (Proverbios 6:17) no tenemos nada que dialogar con vos. Que calle y escuche, que haga lo que ahora le vamos a mandar hacer en esa lista que le leeremos, empezando por soltar a todos y cada uno de nuestros hombres y mujeres secuestrados. Digámosle que ya terminó su tiempo de hablar, que ahora sólo le queda escuchar y obedecer. Que ahora le toca irse, junto con su esperpento y con su numerosa prole de vampiros que se alimentan de la sangre del pueblo.

Abandonen eso que ustedes llaman ‘diálogo’ señores de la llamada ‘Alianza Cívica’ porque no tienen nada que dialogar con él. Nuestros presos y presas nos lo dicen a gritos desde las celdas inmundas a las que han sido echados como cerdos, ellos nuestros mejores hijos. Abandónenlo, déjenlo solo ahí en su trono de opereta. Déjenlo sólo en la inmensa soledad de los demonios. ‘Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos’ (Isaías 59:7).

Mire usted, quien esto lee: Ortega ya está ido, pero como dicen los mexicanos, nos quiere asustar con el petate del muerto. No está él en posición de poner ninguna condición. Es el pueblo quien tiene ahora el poder, quien pone ahora las condiciones. El pueblo, que ha pagado y sigue pagando un alto precio por llegar aquí donde ahora estamos, con el dictador contra la pared y espadas colgando sobre su cabeza, sostenidas por endebles hilos. Los centenares de muertos, los miles de heridos, los cientos de desaparecidos, los centenares de presos y presas, los miles de exiliados, el sufrimiento de millones de personas no ha sido en vano. El tirano está con un pie en la tumba fría. Es cuestión ahora de sentarse y esperar para verlo irse, como se fueron tantos antes de él. Once larguísimos meses ha luchado este pueblo aguerrido. Ahora se necesita nada más de un poco de paciencia. Hay que sentarse a ver el último acto de esta farsa horrorosa.

¿Que estoy loco piensa usted? Sí, eso también pensaban algunos cuando hace más de diez años advertía yo en este mismo blog que ocurrirían todas estas cosas que hemos visto ocurrir y decía que había que matar a la dictadura entonces, cuando aún estaba en la cuna. Predicaba yo entonces en el desierto, sin nadie que escuchara.

Las sanciones que vienen en camino tienen aterrorizado al dictador y su prole pues ¿de qué sirve tener toneladas de dinero si no se puede usar? El dinero no se puede comer, no se puede poner encima como una lujosa prenda de vestir, no se puede usar como se usa un auto deportivo.

Dejen que vengan las sanciones, véanlo quedarse sin plata, sin sicarios. Sin control. Sin poder gobernar. Déjenlo sólo y lo verán llorar y clamar por un diálogo. Esperen un poco más y lo verán pedir cacao. Déjenlo temblar de miedo y suplicar y entonces habrá que darle el golpe mortal.

Mientras tanto, dialoguemos. Dialoguemos nosotros, sin el tirano, sin sus zombis. Dialoguemos nosotros, los patriotas. Escojamos dentro de la UNAB un gobierno de transición hacia la democracia que haga eso precisamente: preparar las condiciones para que podamos pasar de la dictadura hacia la democracia (un nuevo consejo electoral, unas nuevas reglas del juego, un nuevo sistema de justicia, unas elecciones, ¡tantas cosas!). Un gobierno que cree las condiciones para que no regrese nunca más la dictadura.

miércoles, 27 de febrero de 2019

¡Suéltenlos!¡Ya!


Para quienes no tienen presos entre sus familiares más cercanos es fácil opinar sobre la suerte de ellos. Quienes no tenemos presos (aunque estos realmente son nuestros presos, de usted y de mí) no podemos saber el dolor que sienten sus familias ni imaginar el cúmulo de ideas y emociones que en estos momentos les poseen.
Yo tengo la foto de Amaya Eva Coppens debajo del monitor de mi computadora. Es esa foto de la blusa a cuadros en que aparece sonriendo, desafiante, fresca, mientras las policías que la retienen se miran afligidas, quizás porque entienden que son ellas las presas y no Amaya, que aunque prisionera es más libre que sus captoras, pues nada puede apresar un espíritu libre como el viento. Esa foto me la dio Diego, su hermano, en Amsterdam, donde lo conocí llevando la lucha por la liberación de los presos –no sólo de su hermana– a todos los lugares que están a su alcance. Cuando mis hijas adolescentes me preguntan quién es esa muchacha, les cuento con orgullo –como si Amaya fuese mi hija también– las cosas que en estos meses he sabido de ella, y mis hijas se impresionan pues no otra cosa puede uno hacer sino impresionarse por su valentía y su heroísmo. Me duele, como le duele a muchos, la prisión de esta joven y la de tantas gentes. Pero es a las familias de los presos a quienes esto duele más y sus opiniones deben ser escuchadas.
Decía que para quienes no tenemos presos, es fácil opinar sobre ellos. ‘Que los suelten a todos, si no, no puede haber diálogo’ decimos. Yo mismo lo he dicho. Pero sabemos que el dictador no quiere hacer eso, que precisamente ha acumulado rehenes –pues no otra cosa son– para utilizarlos como piezas de negociación, para cambiarlos por impunidad para él y los suyos, entre otras cosas que quiere conseguir. No quiere soltar a sus rehenes sin obtener nada a cambio. Sin los rehenes, el dictador se queda sin buena parte de sus fichas. Si ahora decimos que no dialogaremos si no los suelta primero, nos va a echar a pelear a los unos contra los otros. Dirá ‘¿vieron? Yo quiero soltarlos pero los negociadores son intransigentes, son ellos, los negociadores, quienes no quieren que salgan los presos’. Eso y muchas cosas más dirá para confundir, para dividir. Sabe bien que solo puede vencernos si nos divide. Nosotros, aquellos que tenemos presos y los que no, debemos estar unidos, de acuerdo. Para las familias de los presos, que han vivido meses terribles, dolorosos y que desean la liberación de los suyos a veces del modo que sea, este es un momento muy difícil y saber qué pensar y qué camino seguir es un proceso angustioso, lleno de incertidumbre, de dudas.
Yo pienso que no puede haber negociación si antes no sueltan a los presos políticos, a los rehenes de la dictadura y que para los presos mismos esta es la mejor manera de ser liberados. Me explico:
1. Los presos solo hacían uso de su derecho a protestar y no han cometido delito. Parece una tontería repetir esto pues si alguien no ha cometido delito no tiene nada que estar haciendo en una cárcel, pero esta dictadura es descabellada y ocurren cosas que normalmente sólo ocurren en obras de ficción.
2. Aceptar negociar la liberación de los presos es legitimar su detención, es dar la razón al régimen, es admitir que son delincuentes y ya sabemos que no lo son. Si negociamos, estaremos diciendo que es cierto, que eran ‘golpistas’, que fueron justamente detenidos.
3. Aceptar negociar los presos y dar a cambio concesiones al régimen que le permitan respirar, es traicionar la lucha de los presos. Ellos han luchado para salir de la dictadura, no podemos ahora utilizarlos para extender la vida de ésta.
4. Si no son liberados sin condición alguna no serán libres en realidad. Podrán –y serán– detenidos de nuevo cuando le dé la gana al dictador. Quedarán fichados como criminales.
5. Si los presos salieran después de una negociación se vería como que Ortega nos ha hecho un favor y todos sabemos que no es así, que es un criminal, que no tenía por qué matar y apresar a gente inocente.
6. Por más que quiera hacernos pensar otra cosa, el dictador está contra la pared y tendrá que liberarlos sin condición pues él, más que nosotros, necesita del diálogo para mantenerse con vida. Literalmente. No tiene otra opción. Su única esperanza es que nos dejemos ‘meter el mono’ y creer que en realidad está fuerte, que en realidad está en capacidad de negociar la libertad de los rehenes. 7. Por último, si pudiéramos preguntarle a los presos qué opinan ellos, creo que dirían que deben ser liberados antes de cualquier negociación, que ellos no son fichas del dictador.
Los presos deben ser liberados inmediatamente y sin condiciones.

sábado, 23 de febrero de 2019

No olvidar



Esta va para los dialogantes de nuestro lado y para nosotros, los que estamos sentados detrás de ellos, mirando cada movimiento suyo en la mesa del diálogo. Para que no olvidemos con quién hablamos y qué hacemos aquí.
No olviden que ese que está ahí frente a ustedes, dialogando con ustedes, no tiene derecho a estar ahí, que no es un gobernante legítimo, que es un usurpador, un criminal, que la única razón de que ahora esté ahí y no preso pagando sus culpas es porque tiene las armas, porque hay un ejército cómplice atado a él en una inmensa maraña de delitos, en la que los intereses financieros están por encima de cualquier otra cosa: de vidas, de honor, de familia, de la misma madre que los parió.
No olviden que tratan con un monstruo, que mandó a sus sicarios a matar y en estos últimos diez meses mataron a centenares de personas que sólo ejercían su fundamental derecho a protestar. Que hirieron a miles más, que apresaron a centenares de inocentes, que expulsaron de su pueblo a decenas de miles. Que en su demente deseo de aferrarse al poder han arruinado las vidas de millones de nicaragüenses. No olviden que si no podemos mencionar cifras exactas es porque no nos han dejado hacer las cuentas y porque como los gatos, los criminales ahí frente a ustedes han intentado por todos los medios esconder su mierda.
No olviden a los presos y presas que están siendo torturados mientras ustedes están ahí sentados en cómodas sillas en frescos salones llenos de flores arregladas con mal gusto.
No olviden que en los días de fiesta mientras nuestra gente no celebraba nada y sufría escondida, o en la cárcel, o en el hospital o en países extraños, el monstruo y los suyos reían, bailaban, cantaban con sus horribles voces en sus grandes mansiones que se sostienen sobre la sangre y los huesos de este sufrido, sufriente pueblo, sobre la sangre de sus mejores hijos e hijas.
No olviden que nosotros, el pueblo, no les hemos dado carta blanca a ustedes, dialogantes, para negociar cualquier cosa, que no les hemos enviado ahí a pactar. No olviden constantemente consultarnos e informarnos.
No olviden ser humildes frente al pueblo y altivos frente al tirano pues aunque ustedes no han sido elegidos sino designados por la suerte, ustedes tienen nuestra fuerza, nuestra confianza. No la traicionen como lo han hecho tantos antes de ustedes.
No olviden mantener la frente en alto pues ustedes tienen el derecho de estar ahí negociando. No olviden no permitir que les metan en miedo. Es el monstruo y no ustedes quien tiene que estar asustado. Ustedes no tienen nada que temer. Nosotros estamos detrás de ustedes mientras él está ahí solo en la inmensa soledad de los demonios.
No olviden mantenerse siempre alertas, no dejar que les engañen, no dejar que les mientan, no dejar pasar nada. No olviden que están frente a un tramposo, a un hombre que sería capaz de vender a su propia madre. No olviden que están frente a una mujer que a cambio de poder vendió a su propia hija y ahí a la par de ella está el hombre que la compró.
No olviden que esos, al otro lado de la mesa en su afán de poder han destruido la institucionalidad de tal modo que han hecho regresar al país al mismo punto en que estábamos hace doscientos años.
No olviden discutir exhaustivamente, si no entienden algo pregunten, exijan aclaración.
No olviden darle vuelta a la mesa, no es el monstruo quien manda sino ustedes. Ustedes ponen las reglas.
No olviden que ustedes no van a pedir nada, que ustedes van a exigir en nuestro nombre.
No olviden no dejarse tratar como limosneros pues ustedes representan al amo, que es el pueblo.
No olviden estas cosas y no olviden otras que a mí probablemente se me olvidarán y cuando se les olviden pregúntenle al pueblo ahí detrás de ustedes. Pregúntenle a las madres de los muertos, a las madres de los presos, de los que tuvieron que huir a rodar fortuna para escapar a la tortura y a la muerte. Pregúntenle a los jóvenes y niños sin futuro. A los ancianos golpeados y robados.
Puede ser que yo en esta mi lista olvido muchas cosas, pero yo puedo olvidar, ustedes no. ¡Hay tantas cosas que olvido! Pero yo estoy seguro que otros después de mí ampliarán esta lista.
Ustedes no olviden nada. Les hemos enviado ahí a recordar.

jueves, 21 de febrero de 2019

Que dialogue tu madre




Hasta hace unos pocos meses pensaba que para encontrar solución a la crisis en Nicaragua debía dialogarse con Ortega. Es que la otra alternativa, sacar al dictador del poder por la fuerza iba a costar más sangre, más dolor, más luto, más destrucción. Pensé que había que dialogar, aún sabiendo que Ortega no tiene en realidad ningún pito que tocar en ningún diálogo. Su gobierno es ilegítimo y después de tantos muertos, heridos, secuestrados, desaparecidos, exiliados, después de tantas vidas destruidas Ortega se ha descalificado como interlocutor de cualquier diálogo en Nicaragua. Pensé que si podía encontrarse una salida satisfactoria a la crisis bien valía la pena hablar con él, pero es claro que Ortega ha perdido todo contacto con la realidad y no quiere dialogar, quiere imponerse por la fuerza, quiere aparentar que dialoga mientras pacta con quien sea que le sirva para seguir en el poder, aún cuando éste sea compartido y aun cuando eso signifique dejar el gobierno en algún momento, más adelante. Por eso va a buscar un ‘diálogo’ con gente que sea amable con él, con gente simpática a los ojos de los yanques y propuestos por éstos seguramente. Mientras tanto, sus sicarios siguen matando, mutilando y secuestrando en las calles y entrando a las celdas de los presos políticos a golpearlos salvaje y cobardemente con saña asesina. Ortega no quiere diálogo, quiere pacto, uno como el que hizo con Alemán, o como el que hizo hace una década con esos mafiosos que se hacen llamar empresarios, que se le entregaron en sus brazos por un puñado de dólares, como putas baratas. No va a hablar con nadie que sea un peligro para él. Vive en un mundo de fantasía en el que él es el héroe, la tajona, la ley, y así, se siente fuerte y no hablará ni con la Alianza Cívica ni con la UNAB. Buscará hablar, otra vez, con los ‘empresarios’: ojalá que estos por una vez en la vida le dijeran que no hay nada que dialogar y no le den más oxígeno al moribundo.
Hay que denunciar con fuerza y repudiar cualquier cosa que no sea la continuación del diálogo que empezó allá en los días más calientes de esta revolución cívica, un diálogo en el que la UNAB es el interlocutor y que debe empezar con la liberación inmediata e incondicional de todos los detenidos, el regreso de los exiliados, el desarme de los paramilitares y la recuperación de todas las libertades individuales. Si no es eso lo que en este momento viene, si es otra cosa, habrá que decirle a Ortega que se meta su ‘diálogo’ por el culo y habrá que reanudar la lucha cívica y no parar hasta que el dictador se vaya.
Claro que debe haber diálogo en Nicaragua. Pero debe ser un diálogo sin presos, sin represión, en total libertad, y eso significa sin Ortega y sin los cómplices de éste. Un diálogo entre nosotros, cuando se hayan ido Ortega y su esperpento. Guaidó ha mostrado cuál es el camino, un camino que no es nada fácil. Habrá que seguir su ejemplo: ya estuviera la UNAB nombrando una junta de notables que encabece un gobierno de transición. Ya estuviera poniéndose al frente, exponiendo el pecho.
Ortega, estúpidamente, se ha cerrado todas las salidas. Ya no hay nada que negociar con él. Debe irse ya: sin condiciones, sin negociación, sin pacto. Si este pueblo se planta como las mulas ni San Cosep detendrá la caída de la dictadura.

lunes, 4 de febrero de 2019

La misma cosa



Se dice que Einstein, el sabio alemán, dijo que era locura hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados cada vez. La verdad es que era una locura esperar que cuando cayó la dictadura de los Somoza en 1979 las cosas cambiarían en Nicaragua, pues éramos las mismas gentes haciendo las mismas cosas que hacía la dictadura. En eso que se ha dado en llamar ‘revolución sandinista’ y que al paso de los años se ve menos como revolución y sandinista, hicimos las cosas del mismo modo en que los Somoza las hacían, y aún peor que ellos. Solo para poner algunos ejemplos diré que si Somoza criaba sapos, esas aborrecibles criaturas que vigilan los pasos de sus vecinos y los denuncian a las autoridades cuando muestran independencia, los sandinistas, copiando a los cubanos, a través de eso que llamaron CDS pretendieron convertir a todo el pueblo en denunciantes, en sapos pues. Somoza tenía una muy temida Oficina de Seguridad Nacional, que era risible cuando se la comparaba con la Dirección General de Seguridad del Estado creada por los sandinistas y asesorada por expertos alemanes del este, cubanos, soviéticos y otras nacionalidades, que gozaba de un enorme presupuesto y una cantidad de miembros que Somoza ni en sus más locos sueños aspiró a tener. Más allá de esas pequeñas cosas, con las riendas en sus manos los sandinistas usaron el poder de modos que hicieron palidecer el autoritarismo de los Somoza. Me atrevo a decir (y contradígame si puede) que nunca un grupo tuvo y usó tanto poder en Nicaragua como lo tuvieron y usaron los sandinistas en su década. Lo usaron para las mismas cosas que los Somoza, incluso para enriquecerse, como quedó claro cuando perdieron las elecciones y al irse del gobierno le robaron al pueblo miles de millones de dólares que aún los pobres están pagando.

Que Ortega y Somoza hayan resultado ser la misma cosa no debería sorprendernos: ambos son producto nuestro. Tenemos doscientos años de producir y reproducir la misma ____ . No nos gusta la democracia, no sabemos cómo se construye y parece que no estamos muy interesados en aprender, o no sabemos cómo aprender. No sabemos escucharnos los unos a los otros. Somos blanco y negro. O timbuco o calandraca. O liberal o conservador. O somocista o sandinista. O contra o compa. O izquierda o derecha (y esta es la peor de todas las dicotomías pues en la Nicaragua actual esos que se llaman izquierda son derecha y lo que llaman derecha es muchas veces izquierda).

Aquí estamos ahora, 40 años después en una situación similar a la de entonces, con una dictadura caminando en la cuerda floja. Hemos estado más de una vez en esta situación, nos hemos encontrado, como Dios, con un mundo por hacer y nosotros, a diferencia de él, cada vez lo hemos hecho mal. Más de uno dice que en Nicaragua se repite el mito de Sísifo. Ahora estamos cerca de la cima (o de la sima si lo vemos de otro modo) y estamos a tiempo de evitar que la piedra vuelva a rodar cuesta abajo. ¿Cómo le hacemos para evitar que ruede, para evitar tener que empujarla de nuevo cuesta arriba?

Hablemos del presente y del futuro y hablemos como si en esto se nos fuera la vida, pues en realidad se nos va la vida, mire si no nomás cuántos han muerto en menos de un año de rebelión pacífica, asesinados por la dictadura. Miré cuántos han visto sus vidas destrozadas, arruinadas, cuántos están pudriéndose en la cárceles, cuántos dejaron su país amado, su gente. ¿Cómo vamos a hacerle para no regresar a este mismo punto dentro de veinte o treinta años? ¿Cómo se construye una patria para todos? Hay muchos nicas ya hablando de esto por aquí y por allá. Yo mismo no digo nada nuevo. Otros lo han dicho ya. Ojalá no sea esta una plática de sordos, ojalá nos escuchemos los unos a los otros. Aunque nadie me lea yo iré describiendo aquí el país que me gustaría para mí, para usted, para los míos, para los suyos. Si puedo, le diré también cómo creo yo, en mi humilde opinión, que podemos construirlo.

viernes, 28 de diciembre de 2018

De cámaras y recámaras, camarillas y camaradas



Allá, en los momentos más calientes de la lucha cívica que el pueblo nicaragüense emprendió contra la dictadura en el histórico 2018, se escuchó por todas partes el clamor de la gente por un paro nacional. Pedían a la Alianza Cívica convocarlo y se lo pedían al Cosep. El pueblo intuía que tenía a la dictadura acorralada y un paro nacional sería el golpe de gracia para librarse de una vez del odioso, criminal régimen orteguista. En la lucha pacífica el paro es lo que el arma nuclear a la lucha armada. Es el golpe definitivo, el arma última pues ¿qué puede ser más pacifico y más potente que no hacer nada? ¿cómo puede lucharse contra un pueblo que deja caer sus brazos y se queda quieto sin hacer nada? Quien como yo alguna vez viajó o transportó carga a lomo de mulas sabrá que cuando una mula no quiere andar más, se detiene en medio del camino y ahí se queda y no importa lo que uno haga o cuanto palo uno le dé, la mula no se moverá sino hasta que le dé la gana. Yo, como muchas más personas estoy convencido de que si se hubiese convocado a un paro nacional y nos hubiéramos parado como las mulas en algún momento de los meses pasados, a estas alturas otro gallo nos cantaría.

La gente se pregunta por qué razón la alianza cívica no convocó a un paro nacional y la respuesta es más clara que el ojo del piche: la ‘empresa privada’ no quiso darle a su socia la dictadura el golpe final. Es que, fíjese usted, a la par de la policía, del ejército cómplice, de los partidos políticos colaboracionistas (’zancudos’ les decimos) y de otros pilares en que la dictadura se irguió desde sus inicios, otro pilar fue eso que llamamos ‘empresa privada’.

La dictadura no se hizo de la noche al día. En los meses pasados mostró su faceta más monstruosa pero no nació en este año. En Nicaragua asociamos violencia extrema con dictadura y no nos damos cuenta de que dictadura es otra cosa y que la violencia extrema las dictaduras la reservan para los momentos en que flaquean. Ya para el año 2008 la dictadura de Ortega estaba establecida y el Cosep lo sabía pero, vieja prostituta, se metió a la cama con el dictador. A fin de cuentas no sería el primer dictador con el que se acostaba. Por dinero, claro está, pues “poderoso caballero es Don Dinero”. Por dinero, la ‘empresa privada’ hizo cuanto pudo para darle legitimidad al régimen y miró hacia otro lado mientras Ortega, la Murillo y los infames Ortega Murillo, estirpe sangrienta, hacían añicos el pobre país.

En Nicaragua, eso que llamamos ‘empresa privada’ ni es empresa ni es privada. A excepción de unas cuantas empresas sanas y fuertes y de unos pocos empresarios que en realidad son tal cosa, otras ‘empresas’ y otros ‘empresarios’ solo pueden funcionar y prosperar en la corrupción, gozando de los favores que reciben de los gobiernos de turno. ‘Pandilla de delincuentes’ es un nombre más apropiado. No saben cómo hacer negocios ni cómo administrar una empresa si no es con la ayuda del corrupto gobierno, que a su vez les necesita como garantes de legitimidad, para guardar las apariencias.

Usted, con mucha razón, se preguntará ¿Si son aliados de Ortega, entonces, qué hacen ahí, en la mesa del diálogo y como parte de la Alianza Cívica? Hacen lo que siempre han hecho, salvaguardar sus intereses, ver hacia que lado sopla el viento para inclinarse hacia allá, veletas que son.

‘Solo el pueblo salva al pueblo’ dicen. Yo tengo mis dudas, pero de lo que no me cabe la menor duda es que ni el Cosep ni las cámaras salvarán a este pueblo y si en un cierto momento son nuestros aliados no debemos olvidar la variable naturaleza de este aliado que siempre se mueve al ritmo que hacen las monedas metidas en un saco. No olvidemos que nuestra ‘empresa privada’ esa que se junta en cámaras, es un viejo perro que siempre baila con la plata de quien sea.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Vïsteme despacio



Benito Pérez Galdós atribuye la frase ‘visteme despacio que tengo prisa’ al rey español del S. XIX Fernando VII, otros dicen que es más bien de Napoleón Bonaparte y otros la ubican aún más lejos en el pasado. Como sea, la frase advierte de no apresurarnos cuando tenemos tareas urgentes e importantes por hacer, no vaya a ser que por hacerlas apresuradamente las hagamos mal, con indeseables consecuencias, o tengamos que empezar de nuevo a realizarlas, si es que aún fuese posible hacer un segundo intento. Es en eso en lo que pienso cuando escucho gente por ahí exigiendo adelanto de elecciones presidenciales en Nicaragua a la mayor brevedad. Creo que cometen un error de juicio quienes ingenuamente proponen eso, o son malintencionados, pues seguramente conocen las consecuencias. Elecciones presidenciales y legislativas adelantadas en este momento sólo pueden ser buenas para los mismos tramposos de siempre, los orteguistas y los que haciéndose pasar por opositores sólo sirven al régimen. Hablo de los Alemán, los Montealegre y todos esos cuyos nombres no quiero mencionar, criminales lamebotas que en asamblea o donde sea que se encuentren se dedican, a cambio de unas cuantas monedas, a facilitar a la dictadura la explotación y la destrucción de nuesto pequeño país. Son ellos quienes tienen en este momento, o pueden restablecerlas rápidamente, las estructuras organizativas necesarias para acudir a una elección. La gente digna, aquella que ha luchado realmente y desde siempre contra la dictadura, se encuentra desorganizada, dispersa y hasta desacreditada como producto de la implacable tarea de destrucción que el régimen ha realizado contra ellos en los últimos once años y aún más allá.

Eso es nada más una faceta del problema pero no es todo. Otro asunto es que la institución encargada de realizar las elecciones es una estructura podrida hasta sus cimientos, completamente obediente a la dictadura y al frente de la cual y en todos los cargos de importancia se encuentra una pandilla de criminales cuya tarea única es declarar electos a cada cargo a aquellas personas que el dictador y su mujer les ordenan.

Hay muchas más cosas que desmontar y reconstruir antes de que un nuevo gobierno democráticamente electo y compuesto realmente por demócratas tenga las posibilidades de sacar al país del marasmo en que se encuentra. El sistema de justicia, la policía, la asamblea, son pilares de la dictadura que habrá que cambiar desde la raíz.

Una dictadura no se desmonta con una elección. Si se quiere un cambio profundo en la sociedad, el poder absoluto de la dictadura debe ser desarmado y derribado completamente, y una nueva estructura, sana, fuerte, democrática, debe ser establecida antes de que sea provechoso darle las riendas a un nuevo gobierno pues si sólo se cambia a quien está al frente sin cambiar nada más, no se habrá cambiado nada en realidad, la dictadura sólo habrá tenido un transplante de rostro: el odioso animal que no hemos sido capaces de eliminar en doscientos años de vida republicana seguirá viviendo bajo una nueva piel.

Por eso yo creo que el camino es otro. Creo, como todos, que hay que ir a elecciones, pero no ahora. Antes de llamar a elecciones hay que nivelar el terreno, hay que destruir el sistema de ventajas para unos y desventajas para otros propio de la dictadura. Pienso que la mejor vía en este momento es escoger un gobierno de transición cuya tarea primordial sea eso que su nombre indica, esto es, facilitar la transición de ese sistema totalitario de la dictadura a un gobierno más o menos democrático. Hay que proveer a este gobierno de transición, que debería estar presidido por una junta de notables, gente honrada pues aún la hay en Nicaragua, de una lista de tareas vitales a cumplir en un tiempo prudencial, para garantizar entre otras cosas, que el pueblo escoja a un gobierno que habrá de ceñirse a un modo nuevo de actuar, a unos principios democráticos claramente definidos. Habrá que darles las tareas y los medios para cumplirlas así como nuestro apoyo y comprensión pues su tarea no será fácil y algunos cambios no van a gustarnos.

No tengo ninguna duda de que la dictadura caerá en cualquier momento, quizás ahora mismo y habrá muchos interesados en mantener el estatus quo y eso lo facilita una rápida elección. Seguramente la dictadura propondrá elecciones adelantadas en algún momento, como manera de negociar su salida, pero no hay nada que negociar: la dictadura debe irse sin condiciones. Ya pasó el tiempo en que Ortega podía ser aceptado como interlocutor, ya no tiene más legitimidad. Tampoco la tiene su asamblea, que deberá ser disuelta a lo inmediato. La discusión, la negociacion, debe ser entre nosotros, entre los participantes originales en el diálogo y otros más, en un diálogo cuidadosamente ampliado para que no se nos cuelen las mismas viejas alimañas que ahora estaremos sacando.