lunes, 8 de abril de 2019

El diálogo se hace en la calle

Saquemos el diálogo de esos fríos salones donde nunca da el sol, donde huele a rancio, a moho y podredumbre. Saquémoslo de esos lugares oscuros, tenebrosos, de donde nunca ha salido nada bueno para nadie que no sea parte de las élites fracasadas. Llevémoslo a la calle, de donde nunca debió salir. Mientras estuvo en la calle la dictadura iba en caída libre, destinada a estrellarse contra el piso y romperse en mil pedazos, hasta que aparecieron los tramposos de siempre y llevaron el diálogo a esos apartados salones donde las élites siempre han arreglado sus problemas, lejos de nuestras miradas.
Saquemos el diálogo a la luz y al viento para que los rayos del sol y el aire fresco lo purifiquen.
No permitamos que sean otros los que arreglan las cosas por nosotros. Esos otros, que no somos nosotros, no tienen nada que dialogar, no en nuestro nombre. No pueden decidir en lugar nuestro. Quitemos el diálogo de las manos de los impostores y dialoguemos pues entre nosotros, sin la dictadura y sin sus viejos socios. Salgamos a la calle y dialoguemos.
Es hora de terminar con esa farsa de diálogo, desconocer lo que ahí está produciéndose y los resultados que de allá salieran. Si algo saliera de allá no sería nada bueno para el pueblo, será bueno para quienes están ahí dialogando, pero no para nosotros. Es hora de terminar con casi un año de conversación que no lleva adonde el pueblo entero quiere que lleve y lo único que consigue y lo único que ha hecho en todos estos meses ha sido desmovilizar al pueblo, impedirle acabar de una buena vez con la dictadura, el año pasado y ahora otra vez.
Olvidémonos de diálogo con la dictadura pues dialogar con ella implica que se la admite como legítima, que se la acepta como interlocutora, que se le permitirá continuar viviendo, pues la dictadura no acude a ningún diálogo para suicidarse. De ese diálogo no veremos salir el cadáver de la dictadura, que es lo que la gran mayoría quiere ver.
El diálogo está en la calle, dialoguemos entre nosotros, entre quienes queremos el final de la dictadura y el comienzo de una época diferente, de una nueva manera de dirigir los destinos de nuestra nación, de una nueva sociedad, de una patria para todos. Es hora ya de terminar lo que empezamos en abril del año pasado y que las élites nos han impedido alcanzar en su intento por imponer sus propios intereses sobre los intereses de las grandes mayorías.
Aquellos que cayeron desde abril lo dijeron claramente: la dictadura debe caer. No vamos a permitir que se yerga altiva y victoriosa sobre la sangre y los huesos de nuestros hermanos caídos. Nuestros presos desde las cárceles lo dicen claramente: ¡abajo la dictadura!
De esos salones donde ahora dialogan la dictadura y sus viejos socios saldrá algo que no nos conviene para nada. Saldrá la dictadura, quizás en una nueva forma, más viva de lo que estaba hace un año, probablemente más violenta aún, envalentonada y contando con la venia del yanqui y del Vaticano. No permitamos que hoy otra vez como tantas veces lo hicieron, las élites le coman el mandado al pueblo. Lo que ahora se produce en el INCAE es una plática entre amigos en un ambiente de cordialidad y respeto mutuo, es una componenda que comprometerá el presente y el futuro de nuestro país, que cortará de raíz los anhelos de democracia del pueblo todo que desde abril del año pasado lucha por el cambio. Del INCAE solo saldrá más de lo mismo. Poder para Ortega y los suyos, más poder para el gran capital, más negocios sucios de los dos socios, ningún poder para el pueblo, que en estas negociaciones ha sido nada más espectador y nunca actor.
No aceptaremos lo que de allá salga pues aceptarlo sería traicionar la memoria de quiénes cayeron en esta cruenta lucha. Sería traicionar el dolor de sus madres y de sus familiares. Sería traicionar a nuestros presos, a nuestro exiliados. Sería traicionar el sufrimiento de este pueblo que todo un año viene clamando y luchando por el fin de la dictadura y por el establecimiento de una nueva sociedad. De allá, de esos fríos salones solo va a salir lo mismo de siempre, lo mismo que las élites nos han dado siempre, un arreglo que sirve a ellas nada más, no importa si sobrevive el tirano mientras sea útil a los intereses de los “empresarios”. Esos intereses no son los mismos que los nuestros. Nunca lo han sido.

domingo, 7 de abril de 2019

¡Vade Retro, Nuncio!

Señor Nuncio, otra vez abrió usted la boca en la Radio Vaticana y otra vez soltó usted una sarta de torpezas, mentiras e inexactitudes, que muestran una realidad distorsionada y solo sirven para pulir su propia imagen. ¡Cuánta vanidad! Debería usted acudir a su confesor. Dice usted varias cosas que están alejadas de la realidad tanto como usted, con sus manipulaciones, tergiversaciones y falsificaciones se está alejando del cielo. No sé qué le pasa a usted, no sé cuál es su juego. Veamos unas pocas cosas nada más pues no puedo pasarme la vida desmintiéndole. Dice usted que recientemente hubo '50 liberados' y lo presenta de tal modo que quiere usted se piense que esa 'liberación' es producto de la gestión suya. Usted, yo, y todo el pueblo de Nicaragua sabemos que la salida de la cárcel el viernes 5 de abril de esos 50 excarcelados (pues eso son y no ‘liberados’) no tiene nada que ver con la gestión de usted. Fueron excarcelados por la dictadura para lavarse un poco la cara y llenarse la boca diciendo que el diálogo avanza, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA que se realizó ese día. Usted, señor Nuncio, está saludando con sombrero ajeno. Usted buscará quizás llamar la atención de sus superiores, impresionarles con su actuación, no importa si lo que usted dice sea mentira, a fin de cuentas sus superiores no tendrán quizás maneras de saber si lo que usted dice es la verdad. Nosotros sí. Usted estará quizás tratando de impresionar al Papa para convencerlo de que lo saque de este moridero de indios y le dé un mejor puesto en algún país ‘más civilizado’, o quizás hasta soñará usted que lo haga cardenal y lo ponga en el camino que ya antes recorriera su paisano Wojtyla.
Usted dice que hay dos acuerdos importantes alcanzados, uno sobre la liberación de presos políticos y otro sobre los derechos y garantías de los ciudadanos. Usted, yo, y todo el pueblo de Nicaragua sabe que esos acuerdos son solo papel mojado, que los presos siguen presos y los derechos y garantías de los ciudadanos siguen suspendidos de hecho. Al día siguiente de firmados los acuerdos, Ortega mandó a sus policías y a un pistolero a atacar un pequeño grupo de protestantes que fueron garroteados con saña y balaceados. Usted podrá engañar a sus superiores en el Vaticano, pero no a nosotros.
Usted dice señor Nuncio que "lamentablemente el sábado pasado hubo un enfrentamiento entre manifestantes y policías que no ayudó a continuar con éxito los dos últimos temas de la agenda del diálogo". ¡Por Dios señor cura! Usted, sin ningún pudor manipula las cosas. Para empezar, que la gente proteste (eso que usted llama “hacer cosas malas”) no es lamentable, quizás parecerá lamentable a usted por los intereses que usted tiene, pero no es lamentable para la gente misma, que tiene todo el derecho a protestar frente a una dictadura criminal, le guste a usted o no le guste. Además, no son las protestas las que frenan el diálogo, es la intransigencia de la dictadura y la blandenguería de la "Alianza Cívica" lo que lo tiene donde está. Usted quisiera que nos quedáramos calladitos sin decir nada, hasta que usted arregle las cosas entre la dictadura y el capital. No señor, se equivoca, aquí no nos callaremos para que usted se apunte una raya.
Usted bien sabe que lo que hubo ese sábado del que usted habla no fueron "enfrentamientos". Usted sabe bien que lo que ocurrió fue una brutal represión contra un pueblo desarmado. Eso fue uso desproporcionado de la fuerza por gorilas armados hasta los dientes contra gente pacífica y desarmada.
Usted dice también que 'las partes se han tomado un momento para la reflexión'. Eso no es cierto señor cura, usted sabe bien que las pláticas están aparentemente detenidas porque aún falta ponerse de acuerdo las élites en la fecha de las elecciones. Esos dos grupos que ahora dialogan no tienen prisa porque no son sus gentes las que están presas sino gente del pueblo humilde. A ellos lo que les interesa son las elecciones, por ellas, no por los presos, fue que se levantaron de la mesa.
Por último, dice usted en su entrevista en la radio vaticana: "hay que esperar -y así lo espero- que prevalezca el sentido común y que pronto se alcance una solución negociada y pacífica, que las partes sean realmente capaces de respetar". Es claro que para usted ‘las partes’ son la dictadura y el gran capital, es claro que para usted el pueblo no tiene vela en ese entierro, no es ‘parte’. Usted quiere y está impulsando un arreglo de las cúpulas, no un arreglo que favorezca al pueblo. Usted habla de que debe prevalecer el ‘sentido común’. ¿A qué se refiere? ¿A que debemos tener el sentido común de aceptar que Ortega termine su período aún después de haber matado, herido, desaparecido, secuestrado, torturado, a centenares de nuestros conciudadanos? ¿Se refiere usted acaso a que debemos tener el sentido común de permitir que sea Ortega quien llame a elecciones y quien entregue la banda presidencial a quien resultara ganador de esas elecciones, incluso si se tratara de un hijo de él mismo? ¿Se refiere usted con ‘tener sentido común’ a aceptar un nuevo arreglo de la cúpula empresarial con Ortega, la reconciliación de los amantes? Por Dios señor Nuncio ¡cuánto cinismo el suyo!
Cuando usted dice las cosas que dice del modo en que las dice uno tiene razón en sospechar que usted está del lado de la dictadura y no del pueblo de Dios, como su religión le manda a usted estar. Uno tiene razón en sospechar que a lo mejor es cierto lo que dice la gente, que está usted embrujado por la vicepresidenta ¿o es solo que a usted le fascina el poder señor Nuncio? Mire usted que el poder es cosa terrenal y que de las cosas que usted debería ocuparse son las cosas del cielo. Recuerde que usted está en lo que está para servir al pueblo de Dios. Mire usted que como dice la Biblia no se puede servir a dos señores, no se puede estar con Dios y con el diablo. Usted, en esto no parece estar del lado de los hijos de Dios. Ya va siendo hora que usted tome posición con el pueblo de Dios y contra esos demonios que tanto parecen fascinar a usted. ¿Está usted, señor Nuncio, usándonos como escalera, no importa cuántos huesos queden triturados por el camino? ¿O es nada más incapaz de entender la realidad?

jueves, 21 de marzo de 2019

El pacto Ortega-Tünnermann


Me pregunto cómo será conocido en el futuro este nuevo pacto que en sus partes más gruesas ha sido acordado ya, no en esa mesa donde se sientan los segundones de la dictadura y los segundones del ‘gran capital’, pues eso es sólo una pantalla, sino en otras mesas, floridas y olorosas, por otros actores, por quienes manejan los hilos detrás del escenario. ¿Será que lo llamaremos 'Pacto Ortega-Tünnermann' o será 'Tünnermann-Ortega'? Como sea, si los dejamos hacer, pasará a la historia como un pacto más, otro arreglo reminiscente de una vieja escoria como dice la canción.

Si dejamos que ese arreglo se consume, será la de ayer otra fecha triste para la Historia de Nicaragua junto a la del pacto del Espino Negro, del Kupia-Kumi de Somoza y Agüero, del pacto Ortega-Lacayo, del Ortega-Alemán, entre otros tantos pactos para desmovilizar al pueblo, para sacarlo del juego y arreglarse las élites allá arriba, donde vuelan los zopilotes, lejos del polvo y del sudor de los pobres. Esa foto que publicaron de la mesa de negociación es la foto de la traición, de la ignominia. Del robo de las esperanzas de un pueblo victorioso, que ganó la 'guerra cívica' y la está perdiendo en esa mesa. Ninguno de los ahí sentados y alrededor de esa mesa es inocente, ningún dialogante, ni Rosadilla, ni el Nuncio. Delincuentes unos, cómplices los otros. Todos ahí saben bien lo que están haciendo, se están adueñando de la victoria del pueblo y arreglándose con Ortega. Permitiéndole quedarse, pues eso es lo que están haciendo ahí, están cerrando las posibilidades de democratizar el país, de salir de este ciclo de guerras y dictaduras. Están cerrando las puertas a la justicia, a la libertad, a la paz. ¡Qué día más triste!

Ahí se está cometiendo un crímen, a la vista de todos. Un grupo de personas que nadie eligió se han arrogado el derecho de decidir a espaldas del pueblo cosas que no tienen autorización para decidir y que perjudica al pueblo. Están destrozando las esperanzas de un pueblo que ha puesto cientos de muertos, de presos y presas, de miles de heridos, de miles que han debido huir, de millones de vidas afectadas, un pueblo que ha pagado un precio enorme para salir del inmundo pantano al que esos mismos que ahora están ahí sentados lo han metido. En ese diálogo no está la agenda del pueblo. Hay otras agendas, pero la del pueblo brilla por su ausencia. Para los dialogantes, los presos y el pueblo sólo somos moneda de cambio y conceptos.

Solo voy a referirme en este momento a un párrafo del comunicado conjunto del gobierno de Ortega y la ‘Alianza Cívica’. Había dicho la ‘alianza’ que no regresaría a la mesa de negociación si no se soltaba a los presos y regresó en secreto y en secreto hizo arreglos. Mire usted, la dictadura ha impuesto y la ‘alianza’ dizque ‘cívica’ ha aceptado, que soltará a los presos políticos ‘dentro de un plazo máximo de 90 días, de conformidad con el ordenamiento jurídico del país...’. Vea, para empezar la dictadura ni siquiera dice desde cuándo empezara a contarse ese plazo, lo que desde ya lo extiende, no sabemos cuánto, y acepta la ‘alianza’ que la liberación se dé ‘de conformidad con el ordenamiento jurídico del país’. ¡Cómo si los secuestrados hubieran sido apresados y juzgados siguiendo un ordenamiento jurídico! Hasta el menos lúcido sabe que la gente fue apresada y juzgada del modo que se le dio la gana a los Ortega, sin apego a ley alguna humana o divina y ahora citan un marco jurídico que han escupido, pisoteado y violado de mil maneras. Con su proceder, aceptando este párrafo, la ‘alianza’ otorga legitimidad además al apresamiento de tanta gente, da la razón a Ortega de que lo que hubo fue un intento de golpe, que los presos fueron golpistas y que tenía razón para apresarlos. ¡Por Dios! los negociadores de la alianza o son estúpidos o se hacen, pero cuidado: la estupidez nunca ha sido excusa para el crimen. ¿Será que la amnistía que la ‘alianza’ se propone conceder a Ortega cubrirá también a los miembros de la ‘alianza’ misma? Dijimos que no utilizaríamos a los presos como piezas de negociación y eso es exactamente lo que están la ‘alianza’ y Ortega haciendo ahora. Los presos deben salir, todos y ya. Suelten los rehenes, ya.

Los empresarios le aceptan a Ortega que se tome noventa días para soltar a los presos porque no hay ninguno de los suyos en la cárcel, porque no les importa el sufrimiento de la gente. Le están dando 90 días (¿o fueron 60 entonces?) como los que le dio Antonio Lacayo en 1990 en aquel otro pacto, y ya sabemos lo que hizo Ortega con esos días de transición del gobierno sandinista al de doña Violeta. Le dio vuelta a todo y además de hacer una gran piñata para él y su gente con los bienes del pueblo se organizó de tal modo que desde entonces gobernó desde abajo hasta llegar ahí donde ahora se encuentra. De perdedor salió entonces como vencedor. Entonces como ahora se decía que era eso o el caos, que era entendimiento con Ortega o guerra. Entonces, como ahora, le metieron el mono al pueblo. Creo que ya es hora de desconocer ese 'diálogo' y esos traficantes del dolor de nuestra gente.

Hoy, otra vez, están matando a la democracia apenas salida del vientre del pueblo.


domingo, 17 de marzo de 2019

Dinosaurios


Que en Nicaragua todos los políticos son corruptos, nos dicen, y muchos lo afirmamos a pies juntillas. No es cierto, por más que la gente lo diga y lo repitamos como loros. Entiéndalo usted: no es cierto. Es del interés de la dictadura que creamos eso pues si todos son corruptos da lo mismo quién esté en el poder ¿no? Nos quieren desmovilizar diciéndonos eso, nos quieren hacer creer que no vale la pena luchar pues al fin y al cabo todos son zorros del mismo piñal y una vez allá arriba harán lo mismo que el que ahora está allá. No es cierto y se lo digo otra vez para que lo repita usted como un mantra hasta que se le pegue en la cabeza. Es cierto que abunda la corrupción entre los políticos del paisito y que la honradez, la rectitud, la honestidad son cualidades muy escasas, pero no son completamente inexistentes. Hay gente honrada en Nicaragua, políticos y no políticos. No todo está perdido. Claro, a los políticos honrados no los encontrará usted practicando ese jueguito sucio de la dictadura que ellos llaman ‘política’. No, los políticos honrados están fuera del juego. Han sido excluidos, vilipendiados, desacreditados, tildados de locos, víctimas de campañas dirigidas a bajarles el piso, a hacer que usted crea que es cierto, que ellas y ellos también son corruptos. La dictadura no sólo tiene sicarios que matan con armas de fuego, los hay que matan con la pluma, con el cuecho, en el programa radial, en la plática del mercado. Destruyen honras, asesinan caracteres. Chanchos que son, tiran lodo por aquí y por allá, enlodando a la gente honesta pues la honestidad es su enemiga mortal.

El otro día una muy querida amiga mía finalizó una conversación nuestra de WhatsApp con esta frase “Fuera todos los Dinosaurios. TODOS.”. Se refería a los políticos viejos, como si los años por arte de magia te convirtieran en dinosaurio. No todos los políticos viejos son “dinosaurios” es decir, gente que tiene ideas políticas de otros tiempos, ideas anticuadas, visiones del mundo que no se corresponden con la realidad del mundo moderno, que se quedaron allá, en algún oscuro rincón del pasado. Yo le digo: hay viejos políticos con ideas más jóvenes y frescas que muchos jovencitos que andan por ahí desperdigando ideas retrógradas haciendo uso de los más modernos medios de transmisión del pensamiento. La edad avanzada no te convierte en dinosaurio ni la juventud te libra de convertirte en uno, veamos si no esos jovencitos de la llamada JS aferrándose a un antiguo mundo que nunca existió y transmitiendo formas de pensar de la edad media. Esos son dinosaurios y no algunos viejos políticos que encuentro por ahí expresando fresquísimas ideas sobre maravillosos mundos del futuro y cómo podemos construirlos.

Tienen muchísimo mérito los jóvenes que pusieron en evidencia, para que todos lo viéramos, el horroroso rostro de la dictadura, al alzarse cívicamente y ser reprimidos a sangre y fuego por una pareja y su clan que parece odiar a la nación toda. Esos jóvenes son héroes y su gesta será por siempre recordada, pero antes que ellos, viejos políticos que han luchado toda su vida contra esta dictadura y otras que la precedieron anduvieron por ahí advirtiendo por años de estas cosas, diciendo que esto llegaría, que era necesario acabar con la dictadura antes de que ella acabara con nosotros. Pero los vimos como locos, los rechazamos como a esos religiosos que van de puerta en puerta anunciando la segunda venida de Cristo. No les creímos, no los escuchamos. ‘Viejos locos’ dijimos, ‘la fumaron verde’ dijimos, hasta que un día de abril empezó a ocurrir lo que ya sabemos y la dictadura mostró su horrible rostro criminal. Un rostro que ellos ya habían visto, mucho antes que nosotros.

Ojala hubiésemos escuchado y tomado en serio las advertencias de esos viejos sabios, pero no lo hicimos, oímos sus voces como quien oye llover, predicaron en el desierto. No es culpa de ellos que no les escucháramos entonces. Quizás ahora habrá que escucharles, pero habrá primero que identificarlos. No, no hablo de ninguno de los ‘dialogantes’ de la ‘alianza cívica’, desde aquí lo que yo puedo ver ahí son viejos y no tan viejos dinosaurios de fósiles ideas y oscuros intereses. Quizás me equivoco, no será mi primera vez. El tiempo lo dirá.


Acerca de la imagen:
Creator:Dmitry Bogdanov [CC BY 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/3.0)]

martes, 12 de marzo de 2019

¿Y ahora?


Parece que la Alianza Cívica ha estado finalmente prestando atención a las cosas que la población dice. Por eso le dijeron a Ortega que no van a sentarse y seguir con el diálogo mientras el gobierno no dé ‘muestras contundentes para encontrar soluciones integrales a la crisis que vive el país y que contribuyan al ambiente de paz’. En ese su comunicado mal redactado y confuso (¿cómo es que son tan inteligentes?) piden, pues no se atreven a exigir: 1. que suelten a los presos políticos, 2. que cese la represión y los secuestros, 3. que traten bien a los presos (y esto se contradice con el punto 1, ya les dije, no saben escribir) 4. cese del hostigamiento a las familias de los detenidos. Estas son las muestras contundentes que piden.

Parece que ustedes, los dialogantes, creen que eso es suficiente, pero no lo es ¿en serio tenemos que explicarles todo? ¡Por Dios! ¿De dónde los sacaron a ustedes? Si no saben cómo se juega este juego apártense y dejen que otros mejores que ustedes ocupen el lugar que ustedes ahora ocupan. Si no ayudan no estorben. Pero bueno, ahora de lo que se trata es de no ponerse nerviosos, respirar hondo y resistir la tentación de regresar a esa mesa del diálogo que tanto les gusta, pues es Ortega quien sufre cuando no hay diálogo, ustedes no tienen por qué sufrir, paren de sufrir, ustedes hágannos caso y quédense tranquilos. Ahora se trata de mantener la palabra, pero no sólo eso, ahora hay que subir la parada pues si no no llegamos a nada. Ahora hay que ponerle un plazo al tirano y decirle que si para tal fecha no ha cumplido le vamos a parar el país, por ejemplo y nadie va a salir de sus casas hasta que no haya cumplido. Carburen, piensen por dónde lo pueden golpear. Hay que darle vuelta a la mesa, ahora son ustedes los que ponen las reglas. Es el pueblo quien manda y ustedes cuentan con el mandato del pueblo.

Mientras esperan, vayan y reúnanse con la UNAB, que fue quien les dio a ustedes el mandato de representarles en el diálogo ¿se acuerdan? No se hagan los chanchos. Vayan, que seguramente la UNAB querrá ampliar ese grupito de ustedes, quizás cambiar a algunos. Demasiado perfume, demasiado riquito, demasiado varón. Hay que meter a alguna de esas mujeres fieras que andan por ahí, que a diferencia de ustedes no le tienen miedo ni al trompudo ni a su esperpento y le van a decir a esos payasos del otro lado unas cuantas verdades y los van a hacer temblar y orinarse en los pantalones. Talvez la UNAB meterá a los campeches. Si las cosas van bien Medardo saldrá pronto, doña Chica regresará así que pueden ponerlos a ellos y sacar a Chanito, que es viejo amor de Ortega, pueden sacar a Tunnermann que es demasiado suavecito él y meter un par de estudiantes, de esos que hay que frenar más bien y no empujar como a ustedes. Vayan pues y hablen con la UNAB. Vayan sin miedo.

Y por favor: pónganse de acuerdo y preparen una agenda. Redacten un documento en el que ponen en claro que es lo que quieren alcanzar. No dejen que se les vayan arriba el trompudo y sus payasos que no les llegan a ustedes ni a las rodillas.

Como decía en un post anterior pienso que habría que mandar este diálogo al carajo, pero como yo no soy quien decide aquí y ustedes están que rascan por seguir con esto pues ni modo, habrá que seguir cuando el trompudo haya cumplido con lo que ustedes le pidieron. No sé si se dieron cuenta de lo que hicieron pero ahora no pueden ustedes ir a sentarse sin que el tirano dé esas muestras contundentes que ustedes han pedido. Si se sientan cuando Ortega no ha cumplido habrán perdido. Hagan caso a la gente pues la gente es la fuerza de ustedes, agarren coraje que no están solos, estamos detrás de ustedes. Por más bonitos que ustedes fueran, en ese diálogo, sin nosotros ustedes no pintan nada. Eso por aclaración. Y aquí les va mi compasión pues ese trabajo de ustedes no es fácil. No hay hostilidad en este mi escrito, solo cariño. Saludos pues.

domingo, 10 de marzo de 2019

Solo, en su laberinto


Ahora se encuentra con la soga al cuello, asfixiándose, baba nauseabunda saliendo por la comisura de su hedionda boca, su venenosa lengua luchando por no salir. Ahora quiere hablar. Que no tenemos nada que hablar hay que decirle. ‘Ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente’ (Proverbios 6:17) no tenemos nada que dialogar con vos. Que calle y escuche, que haga lo que ahora le vamos a mandar hacer en esa lista que le leeremos, empezando por soltar a todos y cada uno de nuestros hombres y mujeres secuestrados. Digámosle que ya terminó su tiempo de hablar, que ahora sólo le queda escuchar y obedecer. Que ahora le toca irse, junto con su esperpento y con su numerosa prole de vampiros que se alimentan de la sangre del pueblo.

Abandonen eso que ustedes llaman ‘diálogo’ señores de la llamada ‘Alianza Cívica’ porque no tienen nada que dialogar con él. Nuestros presos y presas nos lo dicen a gritos desde las celdas inmundas a las que han sido echados como cerdos, ellos nuestros mejores hijos. Abandónenlo, déjenlo solo ahí en su trono de opereta. Déjenlo sólo en la inmensa soledad de los demonios. ‘Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos’ (Isaías 59:7).

Mire usted, quien esto lee: Ortega ya está ido, pero como dicen los mexicanos, nos quiere asustar con el petate del muerto. No está él en posición de poner ninguna condición. Es el pueblo quien tiene ahora el poder, quien pone ahora las condiciones. El pueblo, que ha pagado y sigue pagando un alto precio por llegar aquí donde ahora estamos, con el dictador contra la pared y espadas colgando sobre su cabeza, sostenidas por endebles hilos. Los centenares de muertos, los miles de heridos, los cientos de desaparecidos, los centenares de presos y presas, los miles de exiliados, el sufrimiento de millones de personas no ha sido en vano. El tirano está con un pie en la tumba fría. Es cuestión ahora de sentarse y esperar para verlo irse, como se fueron tantos antes de él. Once larguísimos meses ha luchado este pueblo aguerrido. Ahora se necesita nada más de un poco de paciencia. Hay que sentarse a ver el último acto de esta farsa horrorosa.

¿Que estoy loco piensa usted? Sí, eso también pensaban algunos cuando hace más de diez años advertía yo en este mismo blog que ocurrirían todas estas cosas que hemos visto ocurrir y decía que había que matar a la dictadura entonces, cuando aún estaba en la cuna. Predicaba yo entonces en el desierto, sin nadie que escuchara.

Las sanciones que vienen en camino tienen aterrorizado al dictador y su prole pues ¿de qué sirve tener toneladas de dinero si no se puede usar? El dinero no se puede comer, no se puede poner encima como una lujosa prenda de vestir, no se puede usar como se usa un auto deportivo.

Dejen que vengan las sanciones, véanlo quedarse sin plata, sin sicarios. Sin control. Sin poder gobernar. Déjenlo sólo y lo verán llorar y clamar por un diálogo. Esperen un poco más y lo verán pedir cacao. Déjenlo temblar de miedo y suplicar y entonces habrá que darle el golpe mortal.

Mientras tanto, dialoguemos. Dialoguemos nosotros, sin el tirano, sin sus zombis. Dialoguemos nosotros, los patriotas. Escojamos dentro de la UNAB un gobierno de transición hacia la democracia que haga eso precisamente: preparar las condiciones para que podamos pasar de la dictadura hacia la democracia (un nuevo consejo electoral, unas nuevas reglas del juego, un nuevo sistema de justicia, unas elecciones, ¡tantas cosas!). Un gobierno que cree las condiciones para que no regrese nunca más la dictadura.

miércoles, 27 de febrero de 2019

¡Suéltenlos!¡Ya!


Para quienes no tienen presos entre sus familiares más cercanos es fácil opinar sobre la suerte de ellos. Quienes no tenemos presos (aunque estos realmente son nuestros presos, de usted y de mí) no podemos saber el dolor que sienten sus familias ni imaginar el cúmulo de ideas y emociones que en estos momentos les poseen.
Yo tengo la foto de Amaya Eva Coppens debajo del monitor de mi computadora. Es esa foto de la blusa a cuadros en que aparece sonriendo, desafiante, fresca, mientras las policías que la retienen se miran afligidas, quizás porque entienden que son ellas las presas y no Amaya, que aunque prisionera es más libre que sus captoras, pues nada puede apresar un espíritu libre como el viento. Esa foto me la dio Diego, su hermano, en Amsterdam, donde lo conocí llevando la lucha por la liberación de los presos –no sólo de su hermana– a todos los lugares que están a su alcance. Cuando mis hijas adolescentes me preguntan quién es esa muchacha, les cuento con orgullo –como si Amaya fuese mi hija también– las cosas que en estos meses he sabido de ella, y mis hijas se impresionan pues no otra cosa puede uno hacer sino impresionarse por su valentía y su heroísmo. Me duele, como le duele a muchos, la prisión de esta joven y la de tantas gentes. Pero es a las familias de los presos a quienes esto duele más y sus opiniones deben ser escuchadas.
Decía que para quienes no tenemos presos, es fácil opinar sobre ellos. ‘Que los suelten a todos, si no, no puede haber diálogo’ decimos. Yo mismo lo he dicho. Pero sabemos que el dictador no quiere hacer eso, que precisamente ha acumulado rehenes –pues no otra cosa son– para utilizarlos como piezas de negociación, para cambiarlos por impunidad para él y los suyos, entre otras cosas que quiere conseguir. No quiere soltar a sus rehenes sin obtener nada a cambio. Sin los rehenes, el dictador se queda sin buena parte de sus fichas. Si ahora decimos que no dialogaremos si no los suelta primero, nos va a echar a pelear a los unos contra los otros. Dirá ‘¿vieron? Yo quiero soltarlos pero los negociadores son intransigentes, son ellos, los negociadores, quienes no quieren que salgan los presos’. Eso y muchas cosas más dirá para confundir, para dividir. Sabe bien que solo puede vencernos si nos divide. Nosotros, aquellos que tenemos presos y los que no, debemos estar unidos, de acuerdo. Para las familias de los presos, que han vivido meses terribles, dolorosos y que desean la liberación de los suyos a veces del modo que sea, este es un momento muy difícil y saber qué pensar y qué camino seguir es un proceso angustioso, lleno de incertidumbre, de dudas.
Yo pienso que no puede haber negociación si antes no sueltan a los presos políticos, a los rehenes de la dictadura y que para los presos mismos esta es la mejor manera de ser liberados. Me explico:
1. Los presos solo hacían uso de su derecho a protestar y no han cometido delito. Parece una tontería repetir esto pues si alguien no ha cometido delito no tiene nada que estar haciendo en una cárcel, pero esta dictadura es descabellada y ocurren cosas que normalmente sólo ocurren en obras de ficción.
2. Aceptar negociar la liberación de los presos es legitimar su detención, es dar la razón al régimen, es admitir que son delincuentes y ya sabemos que no lo son. Si negociamos, estaremos diciendo que es cierto, que eran ‘golpistas’, que fueron justamente detenidos.
3. Aceptar negociar los presos y dar a cambio concesiones al régimen que le permitan respirar, es traicionar la lucha de los presos. Ellos han luchado para salir de la dictadura, no podemos ahora utilizarlos para extender la vida de ésta.
4. Si no son liberados sin condición alguna no serán libres en realidad. Podrán –y serán– detenidos de nuevo cuando le dé la gana al dictador. Quedarán fichados como criminales.
5. Si los presos salieran después de una negociación se vería como que Ortega nos ha hecho un favor y todos sabemos que no es así, que es un criminal, que no tenía por qué matar y apresar a gente inocente.
6. Por más que quiera hacernos pensar otra cosa, el dictador está contra la pared y tendrá que liberarlos sin condición pues él, más que nosotros, necesita del diálogo para mantenerse con vida. Literalmente. No tiene otra opción. Su única esperanza es que nos dejemos ‘meter el mono’ y creer que en realidad está fuerte, que en realidad está en capacidad de negociar la libertad de los rehenes. 7. Por último, si pudiéramos preguntarle a los presos qué opinan ellos, creo que dirían que deben ser liberados antes de cualquier negociación, que ellos no son fichas del dictador.
Los presos deben ser liberados inmediatamente y sin condiciones.

sábado, 23 de febrero de 2019

No olvidar



Esta va para los dialogantes de nuestro lado y para nosotros, los que estamos sentados detrás de ellos, mirando cada movimiento suyo en la mesa del diálogo. Para que no olvidemos con quién hablamos y qué hacemos aquí.
No olviden que ese que está ahí frente a ustedes, dialogando con ustedes, no tiene derecho a estar ahí, que no es un gobernante legítimo, que es un usurpador, un criminal, que la única razón de que ahora esté ahí y no preso pagando sus culpas es porque tiene las armas, porque hay un ejército cómplice atado a él en una inmensa maraña de delitos, en la que los intereses financieros están por encima de cualquier otra cosa: de vidas, de honor, de familia, de la misma madre que los parió.
No olviden que tratan con un monstruo, que mandó a sus sicarios a matar y en estos últimos diez meses mataron a centenares de personas que sólo ejercían su fundamental derecho a protestar. Que hirieron a miles más, que apresaron a centenares de inocentes, que expulsaron de su pueblo a decenas de miles. Que en su demente deseo de aferrarse al poder han arruinado las vidas de millones de nicaragüenses. No olviden que si no podemos mencionar cifras exactas es porque no nos han dejado hacer las cuentas y porque como los gatos, los criminales ahí frente a ustedes han intentado por todos los medios esconder su mierda.
No olviden a los presos y presas que están siendo torturados mientras ustedes están ahí sentados en cómodas sillas en frescos salones llenos de flores arregladas con mal gusto.
No olviden que en los días de fiesta mientras nuestra gente no celebraba nada y sufría escondida, o en la cárcel, o en el hospital o en países extraños, el monstruo y los suyos reían, bailaban, cantaban con sus horribles voces en sus grandes mansiones que se sostienen sobre la sangre y los huesos de este sufrido, sufriente pueblo, sobre la sangre de sus mejores hijos e hijas.
No olviden que nosotros, el pueblo, no les hemos dado carta blanca a ustedes, dialogantes, para negociar cualquier cosa, que no les hemos enviado ahí a pactar. No olviden constantemente consultarnos e informarnos.
No olviden ser humildes frente al pueblo y altivos frente al tirano pues aunque ustedes no han sido elegidos sino designados por la suerte, ustedes tienen nuestra fuerza, nuestra confianza. No la traicionen como lo han hecho tantos antes de ustedes.
No olviden mantener la frente en alto pues ustedes tienen el derecho de estar ahí negociando. No olviden no permitir que les metan en miedo. Es el monstruo y no ustedes quien tiene que estar asustado. Ustedes no tienen nada que temer. Nosotros estamos detrás de ustedes mientras él está ahí solo en la inmensa soledad de los demonios.
No olviden mantenerse siempre alertas, no dejar que les engañen, no dejar que les mientan, no dejar pasar nada. No olviden que están frente a un tramposo, a un hombre que sería capaz de vender a su propia madre. No olviden que están frente a una mujer que a cambio de poder vendió a su propia hija y ahí a la par de ella está el hombre que la compró.
No olviden que esos, al otro lado de la mesa en su afán de poder han destruido la institucionalidad de tal modo que han hecho regresar al país al mismo punto en que estábamos hace doscientos años.
No olviden discutir exhaustivamente, si no entienden algo pregunten, exijan aclaración.
No olviden darle vuelta a la mesa, no es el monstruo quien manda sino ustedes. Ustedes ponen las reglas.
No olviden que ustedes no van a pedir nada, que ustedes van a exigir en nuestro nombre.
No olviden no dejarse tratar como limosneros pues ustedes representan al amo, que es el pueblo.
No olviden estas cosas y no olviden otras que a mí probablemente se me olvidarán y cuando se les olviden pregúntenle al pueblo ahí detrás de ustedes. Pregúntenle a las madres de los muertos, a las madres de los presos, de los que tuvieron que huir a rodar fortuna para escapar a la tortura y a la muerte. Pregúntenle a los jóvenes y niños sin futuro. A los ancianos golpeados y robados.
Puede ser que yo en esta mi lista olvido muchas cosas, pero yo puedo olvidar, ustedes no. ¡Hay tantas cosas que olvido! Pero yo estoy seguro que otros después de mí ampliarán esta lista.
Ustedes no olviden nada. Les hemos enviado ahí a recordar.

jueves, 21 de febrero de 2019

Que dialogue tu madre




Hasta hace unos pocos meses pensaba que para encontrar solución a la crisis en Nicaragua debía dialogarse con Ortega. Es que la otra alternativa, sacar al dictador del poder por la fuerza iba a costar más sangre, más dolor, más luto, más destrucción. Pensé que había que dialogar, aún sabiendo que Ortega no tiene en realidad ningún pito que tocar en ningún diálogo. Su gobierno es ilegítimo y después de tantos muertos, heridos, secuestrados, desaparecidos, exiliados, después de tantas vidas destruidas Ortega se ha descalificado como interlocutor de cualquier diálogo en Nicaragua. Pensé que si podía encontrarse una salida satisfactoria a la crisis bien valía la pena hablar con él, pero es claro que Ortega ha perdido todo contacto con la realidad y no quiere dialogar, quiere imponerse por la fuerza, quiere aparentar que dialoga mientras pacta con quien sea que le sirva para seguir en el poder, aún cuando éste sea compartido y aun cuando eso signifique dejar el gobierno en algún momento, más adelante. Por eso va a buscar un ‘diálogo’ con gente que sea amable con él, con gente simpática a los ojos de los yanques y propuestos por éstos seguramente. Mientras tanto, sus sicarios siguen matando, mutilando y secuestrando en las calles y entrando a las celdas de los presos políticos a golpearlos salvaje y cobardemente con saña asesina. Ortega no quiere diálogo, quiere pacto, uno como el que hizo con Alemán, o como el que hizo hace una década con esos mafiosos que se hacen llamar empresarios, que se le entregaron en sus brazos por un puñado de dólares, como putas baratas. No va a hablar con nadie que sea un peligro para él. Vive en un mundo de fantasía en el que él es el héroe, la tajona, la ley, y así, se siente fuerte y no hablará ni con la Alianza Cívica ni con la UNAB. Buscará hablar, otra vez, con los ‘empresarios’: ojalá que estos por una vez en la vida le dijeran que no hay nada que dialogar y no le den más oxígeno al moribundo.
Hay que denunciar con fuerza y repudiar cualquier cosa que no sea la continuación del diálogo que empezó allá en los días más calientes de esta revolución cívica, un diálogo en el que la UNAB es el interlocutor y que debe empezar con la liberación inmediata e incondicional de todos los detenidos, el regreso de los exiliados, el desarme de los paramilitares y la recuperación de todas las libertades individuales. Si no es eso lo que en este momento viene, si es otra cosa, habrá que decirle a Ortega que se meta su ‘diálogo’ por el culo y habrá que reanudar la lucha cívica y no parar hasta que el dictador se vaya.
Claro que debe haber diálogo en Nicaragua. Pero debe ser un diálogo sin presos, sin represión, en total libertad, y eso significa sin Ortega y sin los cómplices de éste. Un diálogo entre nosotros, cuando se hayan ido Ortega y su esperpento. Guaidó ha mostrado cuál es el camino, un camino que no es nada fácil. Habrá que seguir su ejemplo: ya estuviera la UNAB nombrando una junta de notables que encabece un gobierno de transición. Ya estuviera poniéndose al frente, exponiendo el pecho.
Ortega, estúpidamente, se ha cerrado todas las salidas. Ya no hay nada que negociar con él. Debe irse ya: sin condiciones, sin negociación, sin pacto. Si este pueblo se planta como las mulas ni San Cosep detendrá la caída de la dictadura.

lunes, 4 de febrero de 2019

La misma cosa



Se dice que Einstein, el sabio alemán, dijo que era locura hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados cada vez. La verdad es que era una locura esperar que cuando cayó la dictadura de los Somoza en 1979 las cosas cambiarían en Nicaragua, pues éramos las mismas gentes haciendo las mismas cosas que hacía la dictadura. En eso que se ha dado en llamar ‘revolución sandinista’ y que al paso de los años se ve menos como revolución y sandinista, hicimos las cosas del mismo modo en que los Somoza las hacían, y aún peor que ellos. Solo para poner algunos ejemplos diré que si Somoza criaba sapos, esas aborrecibles criaturas que vigilan los pasos de sus vecinos y los denuncian a las autoridades cuando muestran independencia, los sandinistas, copiando a los cubanos, a través de eso que llamaron CDS pretendieron convertir a todo el pueblo en denunciantes, en sapos pues. Somoza tenía una muy temida Oficina de Seguridad Nacional, que era risible cuando se la comparaba con la Dirección General de Seguridad del Estado creada por los sandinistas y asesorada por expertos alemanes del este, cubanos, soviéticos y otras nacionalidades, que gozaba de un enorme presupuesto y una cantidad de miembros que Somoza ni en sus más locos sueños aspiró a tener. Más allá de esas pequeñas cosas, con las riendas en sus manos los sandinistas usaron el poder de modos que hicieron palidecer el autoritarismo de los Somoza. Me atrevo a decir (y contradígame si puede) que nunca un grupo tuvo y usó tanto poder en Nicaragua como lo tuvieron y usaron los sandinistas en su década. Lo usaron para las mismas cosas que los Somoza, incluso para enriquecerse, como quedó claro cuando perdieron las elecciones y al irse del gobierno le robaron al pueblo miles de millones de dólares que aún los pobres están pagando.

Que Ortega y Somoza hayan resultado ser la misma cosa no debería sorprendernos: ambos son producto nuestro. Tenemos doscientos años de producir y reproducir la misma ____ . No nos gusta la democracia, no sabemos cómo se construye y parece que no estamos muy interesados en aprender, o no sabemos cómo aprender. No sabemos escucharnos los unos a los otros. Somos blanco y negro. O timbuco o calandraca. O liberal o conservador. O somocista o sandinista. O contra o compa. O izquierda o derecha (y esta es la peor de todas las dicotomías pues en la Nicaragua actual esos que se llaman izquierda son derecha y lo que llaman derecha es muchas veces izquierda).

Aquí estamos ahora, 40 años después en una situación similar a la de entonces, con una dictadura caminando en la cuerda floja. Hemos estado más de una vez en esta situación, nos hemos encontrado, como Dios, con un mundo por hacer y nosotros, a diferencia de él, cada vez lo hemos hecho mal. Más de uno dice que en Nicaragua se repite el mito de Sísifo. Ahora estamos cerca de la cima (o de la sima si lo vemos de otro modo) y estamos a tiempo de evitar que la piedra vuelva a rodar cuesta abajo. ¿Cómo le hacemos para evitar que ruede, para evitar tener que empujarla de nuevo cuesta arriba?

Hablemos del presente y del futuro y hablemos como si en esto se nos fuera la vida, pues en realidad se nos va la vida, mire si no nomás cuántos han muerto en menos de un año de rebelión pacífica, asesinados por la dictadura. Miré cuántos han visto sus vidas destrozadas, arruinadas, cuántos están pudriéndose en la cárceles, cuántos dejaron su país amado, su gente. ¿Cómo vamos a hacerle para no regresar a este mismo punto dentro de veinte o treinta años? ¿Cómo se construye una patria para todos? Hay muchos nicas ya hablando de esto por aquí y por allá. Yo mismo no digo nada nuevo. Otros lo han dicho ya. Ojalá no sea esta una plática de sordos, ojalá nos escuchemos los unos a los otros. Aunque nadie me lea yo iré describiendo aquí el país que me gustaría para mí, para usted, para los míos, para los suyos. Si puedo, le diré también cómo creo yo, en mi humilde opinión, que podemos construirlo.